Carbón

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Más que darles cosas, colombianos, les quitaría las que han estancado su desarrollo: los corruptos, esa cultura traqueta de tan mal gusto, la intolerancia o esa forma de ver como normal lo inconcebible. Tal vez así aumente el número de familias felices en esta época, quizá así no tenga que dejarles carbón en lugar de regalos y puede que un día no muy lejano sepan construir ustedes mismos su prosperidad, para que no se las vendan falsamente en campañas políticas.

Por: Sara Grillo M.

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Me harté de que digan “Papá Noel esto”, “Papá Noel aquello”, cuando la que hace las compras y dirige la producción soy yo, su esposa. ¿De verdad creían que tanta atención al detalle venía de un anciano casi senil? Es que es casi lógico, mantener el Polo Norte andando por tantos años ha sido una tarea titánica, desgastante, y aunque en un principio me quedé en las sombras, como se esperaba de mí, la liberación femenina llegó para transformar las cosas. Así pues, ahora se van a dar ciertos cambios, empezando por las respuestas a sus deseos. Decidí implementar el concepto del merecimiento en esta Navidad y no regalar tantas cosas porque sí. Y con tanta quejadera e ingratitud opté por traerles carbón, para que aprendan a ser agradecidos. Además, ya que en Colombia les encanta acabar con sus recursos naturales para sacar ese montón de rocas negras y tristes, pues tenemos mucho material para obsequiar.

Hemos recibido muchas cartas este año, de niños especialmente, pero también me han sorprendido gratamente las solicitudes de parte de adultos y personas maduras, llenas de ilusiones, sueños, deseos enormes que quieren ver realizados en esta Navidad. Siendo un país con tanto sufrimiento en su haber, me regocija enormemente que continúen con la fe intacta, como lo hacen con su selección de fútbol, por ejemplo.

Hay peticiones de lo más variopintas. Los adultos son más difíciles de complacer que los niños, generalmente piden dinero en cantidades absurdas o en su defecto los números ganadores de la lotería, el Baloto, el chance o cualquier juego de azar; otros piden casa, carro o viajes. Hay un grupillo que pide cirugías plásticas, otro que se conforma con que su equipo de fútbol quede campeón de la Liga, que al menos no descienda a la B o que no le resulten dineros calientes. Están los que desean un mejor trabajo o simplemente salir del desempleo. Los estudiantes y sus deudas con el ICETEX no faltan, así como los que quieren que no se les caiga la vuelta —no sé a qué se refieren, pero igual a veces se les da la mano—.

Tomada de Pixabay

El año pasado le concedimos muchas cosas a Juan Manuel Santos, pero parece que nada de lo que recibió le sirvió demasiado para mejorar su imagen. No soy perfecta, solo soy Mamá Noel, y si nos vamos a quejar deberían empezar por dirigirse al que le corresponde esta parte del hemisferio. Sí, Niño Dios, es contigo la vaina. En fin, que igual les hemos cumplido una que otra petición, como la reelección a Uribe y a Santos. Fueron muy insistentes, por lo que fue un premio a la perseverancia. Ahora que me acuerdo, Peñalosa pidió un metro hace años, pero como nunca definió cómo lo quería no se pudo enviar.

Deben aprender a ser realistas con sus peticiones, sean consecuentes también con su comportamiento durante el año. Pero miren que luego de 50 años se les ha concedido un acuerdo de paz con las FARC. No es la cosa más perfecta del mundo, pero hay menos muertos y víctimas del conflicto, ¿no? Hay que ver el lado positivo de las cosas. Yo, por ejemplo, ya estoy preparando tablas de surf para los duendes y flotadores para los renos: con eso del deshielo tenemos que adaptarnos para seguir llevando felicidad al mundo.

Hablando de climas, no puedo hacer nada con el de su ciudad, queridos bogotanos. Intenté enviar nieve para que iniciaran diciembre contagiados del ambiente navideño, pero la máquina se dañó y empeoró un poco las cosas en las vías con el granizo; la situación sirvió para detectar ciertas falencias en algunas obras, oportunidad de mejora única para ese gran urbanista que tienen de alcalde. De nada.

Pero sigamos con las cartas. Alejandro Ordóñez: no creo que pueda concederte la presidencia, no es nada personal, pero tengo muchas cartas pidiendo lo opuesto, eso sin contar que perdiste mi simpatía con lo de la quema de libros y ese discurso inquisitorio. Te voy a enviar carbón y un CD de Gloria Gaynor a ver si sobrevives a la carrera electoral. Germancito Vargas Lleras dejó de escribirnos desde que no le concedí un kit completo de Bob el constructor. No se imaginan cómo me dolieron sus palabras de resentimiento. Al final me cambió radicalmente por unos reyes que supuestamente le iban a hacer el milagro de hacerlo ver amigable con sus posibles electores. Eso último me hizo el día.

A Uribe le tenemos reservada una tonelada de carbón, entre muchas razones por ese terrible gusto con los zapatos, sin dejar de lado que tiene una capacidad para dividir impresionante, ¡hasta con los de su partido! Ya es hora de que reflexiones, hijito, además que debes responder por lo que han hecho y siguen haciendo tus súbditos. Mira que hasta mal te hacen quedar con sus videos o las aseveraciones con la prensa. Le voy a enviar un colador, para que filtre mejor el personal en las próximas elecciones.

Tomada de Pixabay

A RCN y Caracol Televisión les tenemos una reserva grande de tizones, a ver si entienden que las narco-novelas no enseñan nada, solo apologizan la delincuencia y el dinero fácil. Y por favor, no más Desafíos ni Protagonistas de novela, esa es otra forma de infestar de basura la mente de sus televidentes, miren que hasta los partidos políticos se contagiaron.

Quisiéramos obsequiarles un mejor Congreso a los colombianos, pero es difícil competir con la corrupción rampante y ese cacicazgo tan arraigado. Sí, a nosotros también nos afectan esos tamales. Llegan tan lejos que intentaron convencer a varios duendes de que firmaran unas listas extrañas, pero por fortuna mis chicos saben que esos envueltos dañan su digestión y el dinero aquí no sirve para nada.

Les quitaría más carbón de sus minas para repartirlo por el mundo entero a los que no se comportan, pero temo que este dejaría de ser llamado el planeta azul o Tierra, para simplemente llamarse Negro. La idea no es esa. No quiero que digan que, porque una mujer dirige esta empresa, se va a desquitar de las arcaicas imposiciones patriarcales con decisiones subjetivas y hormonales. Más que darles cosas, colombianos, les quitaría las que han estancado su desarrollo: los corruptos, esa cultura traqueta de tan mal gusto, la intolerancia o esa forma de ver normal lo inconcebible. Tal vez así aumente el número de familias felices en esta época, quizá así no tenga que dejarles carbón en lugar de regalos y puede que un día no muy lejano sepan construir ustedes mismos su prosperidad, para que no se las vendan falsamente en campañas políticas.

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