Cinco factores que podrían exterminar a la globalización

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En la nueva serie de historias de terror de El Mal Economista, el autor explica cinco maneras a través de las cuales la globalización podría terminar utilizando teorías de complejidad. Aunque la globalización ha contribuido a la reducción de la pobreza y a sistemas de gobierno democráticos, la excesiva complejidad y conectividad que ha creado en el sistema económico, argumenta el autor, podría ser causal de su final.

Por: Jairo F. Gudiño R.*

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Las amenazas al sistema económico actual – el capitalismo -, no provienen de causas externas, sino del hecho de que vivimos en su versión hiperconectada, en la era de la segunda globalización. La amenaza a esta versión no proviene de movimientos sociales comunistas o fascistas – como cuando durante el siglo pasado cuando la Unión Soviética y las Potencias del Eje estaban en pie -, sino de la estructura frágil sobre la que se fundamenta nuestra sociedad. Nuestro sistema económico crecientemente complejo e interconectado es propenso a sufrir eventos demasiado difíciles de predecir que tienen efectos devastadores sobre miles de personas, y peor aún, los creemos saber mitigar. La globalización sin límites podría ser víctima de su propio éxito, y esta tesis es la que defenderé en las líneas que siguen explicando sus fuentes de vulnerabilidad.

¿Cuáles son estas fuentes? Mencionaré a continuación al menos cinco, no sin antes hacer dos advertencias: 1) No considero los intentos de mitigar estos mecanismos mediante acciones de un gobierno o de una empresa; 2) Mi interés no es predecir, sino detectar fragilidades.

  1. Fallas tecnológicas y administrativas de alcance creciente

Conforme la globalización aumenta el tamaño de los mercados, aumenta el tamaño de las empresas que los suplen. Y conforme el tamaño de las empresas aumenta, la complejidad a la que se enfrentan aumenta por defecto de manera más rápida, debido a un mayor grado de interacción entre sus subcomponentes, haciéndolas frágiles ante eventos inesperados que afectan sus operaciones. Los pequeños errores en una o varias interacciones entre sus partes se magnifican, y de allí los grandes costos financieros en que pueden incurrir: propensión a sobrecostos en obras de construcción, grandes gastos para solucionar nuevas fuentes de vulnerabilidad conforme sus sistemas envejecen y altos costos de limpieza conforme partes de sus estructuras tienen que ser reemplazadas o colapsan (Ansar, Flyvbjerg, Budzier y Lunn,  2017). Las fallas tecnológicas en empresas cada vez más grandes, entonces, podrían tener dimensiones cada vez más gigantescas y afectar a más personas. La idea de que cuanto más grande es un sistema es simplemente más beneficioso, es potencialmente una receta del fracaso. La burocracia soviética no entendió esto último, y de allí la caída de la Unión Soviética.

Por otro lado, la fuerte competencia tecnológica y la gran ola desregulatoria que ha tenido lugar en las últimas décadas, aunque benignas a simple vista, podrían acelerar la fragilidad de los mercados globales de otra forma. Al permanecer en el mercado global únicamente las firmas más competitivas, emerge una concentración del mercado en unas pocas compañías altamente eficientes. Por lo tanto, las fallas que ocurran dentro de ellas – intencionadas o no – podrían tener un alcance cada vez mayor porque existen menos empresas que sustituyan sus funciones (Geer, 2003). La competencia excesiva destruye la diversidad, que es un requisito para que un sistema sobreviva. Las empresas entonces podrían ser víctimas de su obsesión por la eficiencia.

Tenemos por consiguiente que el tamaño creciente de las empresas dentro y fuera de los mercados que abastecen es un factor que podría llevar a la globalización al colapso, debido a fallas de largo alcance si no se toman las medidas pertinentes.

El tamaño creciente afecta también a las instituciones que las regulan. Es mucho más fácil para las empresas evadir impuestos, llevar dinero a paraísos fiscales y hacer arbitraje o captura regulatoria conforme es más difícil supervisarlas por diversos entes de control, como se ha visto que pasa con los grandes bancos estadounidenses. Entonces, las fallas de largo alcance no solo podrían surgir en las empresas, sino también en los gobiernos.

  1. Pandemias y virus electrónicos

Gracias a la globalización, muchos más medicamentos y de mejor calidad llegan a las áreas más alejadas de las grandes ciudades, pero también ha crecido el alcance de las pandemias que han tenido lugar en las últimas décadas. La gripe aviar, el virus AH1N1, la fiebre del ébola y el virus del Zika son varios ejemplos de esto, y en un mundo crecientemente interconectado el alcance podría ser mayor (Taleb, 2010).

Otro problema no menor es el de los virus electrónicos. En un mar de páginas de Internet y con el desarrollo de tecnologías de ocultamiento cada vez más sofisticadas, el alcance de los virus electrónicos podría ser mucho más grande.

  1. Vulnerabilidad y Contagio Financiero

En línea con lo anterior, dos grandes fuentes de vulnerabilidad financiera son causa de preocupación.

La primera proviene de la integración financiera (entendida como un número creciente de instituciones), de la que comúnmente se piensa que hace al sistema más estable. Un número creciente de instituciones podría aumentar la competencia y liquidez dentro del sistema, pero también aumentar el número de maneras en las cuales las instituciones podrían colapsar como fichas de dominó, incluso si cada una de las instituciones está moderadamente apalancada.

La segunda proviene de la diversificación del riesgo. No solamente es difícil diversificar respecto del mercado sino que podría amplificar pérdidas. Supongamos que en el sistema financiero solo existieran tres inversionistas llamados Hugo, Paco y Luis; y que se transaran huevos de distintas clases. Ellos creen en la teoría del portafolio de Markowitz, así que los tres invierten, sin decirse entre sí, en todas las clases de huevos para que su plata no se pierda por invertir en una sola clase. Ellos creen que están diversificando el riesgo. Pero un día, por culpa de una mala noticia el precio de una clase de huevo cayó duramente, y como los tres terminaron invirtiendo en lo mismo, la caída de precios se volvió generalizada porque tuvieron que rebalancear sus portafolios al perder plata. Los tres perdieron. En realidad, ni Hugo, ni Paco ni Luis estaban diversificando el riesgo conjuntamente, porque cada uno de ellos lo estaba diversificando individualmente.

En síntesis, la integración financiera y la diversificación del riesgo podrían llevar al sistema financiero potencialmente (y no per se) al colapso (Bardoscia, Battiston, Caccioli y Caldarelli, 2017). En ambos casos el número de obligaciones o inversiones podría aumentar de una manera tal que se crean de manera inintencionada estructuras donde las pérdidas se amplifican. La reciente explosión de ETFs (Exchange Traded Funds) y vehículos especiales de intermediación hace que estas vulnerabilidades sean cada vez más evidentes.

  1. Explosión de noticias falsas (Fake News)

El exceso de información y de fuentes de información que viene de la mano de la globalización nos hace vulnerables a noticias falsas (Gudiño, 2018), y con el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial podría ser cada vez más difícil saber cuál noticia es verdadera y cuál no, cuál video es verdadero y cuál no, y cuál foto es verdadera y cuál no. La guerra propagandística que tuvo lugar durante la Primera y Segunda Guerra Mundial podría estar de nuevo de moda, y la confianza en los grandes medios de comunicación se podría desmoronar.

  1. Disrupciones sociales

Los procesos de globalización a lo largo de la historia han hecho que sus descontentos estén más interconectados, y por lo tanto han propiciado la aparición de movimientos que rechazan abiertamente su existencia. Estos movimientos no cuestionan la globalización en sí misma en principio porque esta es necesaria para que sus ideas sean difundidas, sino a que ciertas élites se beneficien de ella. Anhelan que la globalización esté en sus manos (Milanović, 2018). La expansión de Roma hasta el siglo V creó las condiciones para que las voces del cristianismo tuvieran eco en todo el imperio; y la expansión de los mercados europeos en la segunda mitad del siglo XIX dio pie a que las ideas marxistas se propagaran entre las clases trabajadoras-industriales. ¿Por qué no podrían crecer movimientos igualmente poderosos que rechacen abiertamente las élites de hoy?

Un argumento poderoso para pensar que estos movimientos podrían aparecer es que el modelo actual de democracia participativa podría fallar en responder a las expectativas de los votantes, en la medida que se vuelve inadecuado en solucionar los problemas complejos que enfrentamos hoy (Bar-Yam y Woolsey, 2007).  El razonamiento es el siguiente: la globalización no solo aumenta el alcance sino también la complejidad de los escenarios sobre los que se toman decisiones, y en la medida que esa complejidad aumenta, el poder de los electores se reduce conforme una burocracia o cuerpo especializado adquiere mayor capacidad decisoria, independientemente de que ese cuerpo sea elegido democráticamente o no. La democracia en últimas reduce todo a un “sí” o “no”, un espacio muy limitado para decisiones complejas. Y no solamente los intereses de este grupo pueden estar desalineados con los de los votantes como lo predijo el politólogo Robert Michels con su Ley de Hierro, sino que se pueden tomar decisiones erróneas, llevando al sistema al colapso debido a las disrupciones sociales que emerjan (Cárdenas, Vidal, Urbina, Olivares y Fuentes, 2018).

Conclusiones y preguntas

La globalización emergió en un ambiente de optimismo tras la caída de la Unión Soviética. El comunismo soviético como sistema hiper centralizado no pudo competir con una economía de mercado en ese entonces más descentralizada que supo adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos que trajo la expansión de los mercados internacionales desde los años ochenta. El modelo de democracia impulsado por la nueva economía de mercado, además, fue exitoso en vincular a muchos ciudadanos en la toma de decisiones (Bar-Yam y Woolsey, 2007).

Y es indiscutible que la globalización ha traído beneficios en términos de calidad de vida, pero también ha traído mayor fragilidad al sistema económico actual: un alcance potencialmente creciente de las fallas dentro de empresas o gobiernos; una mayor vulnerabilidad a pandemias, virus y contagio financiero; y una mayor exposición a noticias falsas y disrupciones sociales.  No se puede defender la globalización sobre la base de que “los beneficios que provee son más grandes que sus costos”, porque la existencia de eventos cisne negro hace que los beneficios y costos sean inmedibles y variantes a lo largo del tiempo. La reducción de la pobreza y la transición democrática en muchos países son dos de sus grandes logros, pero no está garantizado que en el futuro estos logros se mantengan.  Después de todo, los eventos extremos son totalmente impredecibles… y las grandes ilusiones tarde o temprano se derrumban.

Si hasta el momento no ha sido posible imaginar con completitud un sistema mejor que el capitalismo y por lo tanto este debe ser mejorado dado que en su forma actual se está volviendo defectuoso, ¿es posible que el capitalismo evolucione hacia un estadio superior al de su fase de globalización? De ser así, ¿cómo sería? Mientras que autores como Nassim Taleb y Yaneer Bar-Yam han dado algunas luces al respecto, muchas preguntas quedan por responderse.

*Científico de Datos y Economista (Universidad del Valle). Las opiniones expresadas aquí son totalmente personales, y no comprometen a ninguna organización pública o privada. El autor no declara conflictos de interés. Todos los errores son del autor.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Ansar, A., Flyvbjerg, B., Budzier, A. y Lunn, D. (2017). Big is Fragile: An Attempt to Theorizing Scale. ArXiv, Quantitative Finance. Recuperado de https://arxiv.org/abs/1603.01416.

Bardoscia, M., Battiston, S., Caccioli, F. & Caldarelli, G. (2017). Paths towards Instability in Financial Networks. Nature Communications, 8.

Bar-Yam, Y. y Woolsey, M. (2007). The Future of Democracy? New England Complex Systems Institute Technical Report 05-01. Recuperado de http://www.necsi.edu/research/NECSITechnicalReport2007-05-01.pdf.

Cárdenas, J., Vidal, G., Urbina, C., Olivares, G. & Fuentes, M. (2018). Social Crises: A Network Model Approach, Physica A: Statistical Mechanics and its Applications, 505, 35-48.

Geer, D. (2003). CyberInsecurity: The Cost of Monopoly. Computer & Communications Industry Association Report. Recuperado de https://www.schneier.com/essays/archives/2003/09/cyberinsecurity_the.html.

Gudiño, J. (2018). ¿Cómo se volvieron virales las noticias falsas? El Mal Economista. Recuperado de http://elmaleconomista.com/como-se-volvieron-virales-las-noticias-falsas/.

Milanović, B. (2018). On the Threshold of the Third Globalization: why Liberal Capitalism might Fail?. Global Policy Journal Opinion, School of Government and International Affairs, Durham University. Recuperado de https://www.globalpolicyjournal.com/blog/21/08/2018/threshold-third-globalization-why-liberal-capitalism-might-fail.

Taleb, N. (2010). The World in 2036. The Economist. Recuperado de https://www.economist.com/news/2010/11/22/nassim-taleb-looks-at-what-will-break-and-what-wont.

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