¿Cuál es el plan del Gobierno Santos?

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La economía colombiana pasa por un mal momento. La caída en los precios del petróleo que inició en la segunda mitad de 2014 nos cogió con los pantalones abajo. Creímos que el boom del crudo duraría para siempre, no ahorramos y dejamos que la industria se estancara y desapareciera. No solo es la inflación, otros frentes como el crecimiento económico, el mercado laboral y las finanzas públicas ponen a dudar hasta el más optimista.

El más grave de todos es la inflación, que al mes de julio /de este año completó una variación anual de 9%, mientras que la inflación de los alimentos acumula un 15.7%. Esta situación podría ser agravada por los paros campesinos y de transportadores de carga que tuvieron lugar en julio. Hace rato que ambas medidas de variación en los precios devoraron el incremento de 7% en el salario mínimo decretado en diciembre pasado, lo cual empeora la calidad de vida de las familias de más escasos recursos. El Banco de la República ha tratado de luchar contra este incremento en el costo de vida, pero los incrementos en la tasa de interés hasta ahora no han dado frutos y sí se ha impactado la demanda de crédito de los hogares, lo cual reduce las perspectivas sobre la dinámica del consumo.

Fuente: http://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/08/santos-triste.jpg

El PIB por su parte registró un crecimiento de 2.5% en el primer trimestre de 2016, su menor variación anual desde 2009, año en el cual la crisis financiera golpeó a todo el planeta. El sector minero, que había sido el motor en la última década, está paralizado. Mientras tanto, los sectores llamados a tomar la batuta de la dinámica económica, como la construcción con las vías de 4G y los planes de vivienda, no logran hacerlo. En un ambiente de devaluación de la tasa de cambio, normalmente se esperaría que los exportadores hicieran su agosto. Aun así, las exportaciones de bienes no tradicionales continúan cayendo. La industria por su parte recibió un importante impulso de la apertura de la Refinería de Cartagena pero, al excluir la refinación de la medición, el resto de la industria creció apenas un 0.7% en mayo.

El desempleo por su parte se mantiene en un dígito (8.8% en mayo). Sin embargo, esta baja tasa está asociada a una disminución importante de la tasa general de participación. Es decir que una gran cantidad de personas en edad y con capacidad de trabajar no están buscando trabajo actualmente, probablemente porque se cansaron de hacerlo y el mercado laboral no está en capacidad de contratarlos.

Los planes de vivienda hasta el momento no están impulsando la economía a pesar de ser una de las locomotoras del Gobierno Santos. Los despachos de cemento y concreto para construcción de edificaciones y vivienda vienen desacelerando su ritmo. Los programas de infraestructura de 4G, en los cuales están centradas la mayoría de las esperanzas, llevan mucho tiempo arrancando y hasta ahora no se ha visto que este sector contribuya a compensar la crisis petrolera.

A lo anterior se le puede sumar la inestabilidad política. Constantemente hay nuevos paros de todos los gremios del país; por ejemplo el paro camionero pasado, que duró mes y medio, podría tener efectos negativos sobre el PIB del segundo trimestre del año. Solo los agricultores perdieron 1.2 billones de pesos según la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC). El paro de transportadores en 2013 (que solo duró 24 días) hizo que la economía dejara de crecer 0.1% a nivel trimestral, de acuerdo con estimaciones hechas por ANIF.

Por si fuera poco, hace dos semanas Fitch Ratings degradó la calificación crediticia del país a BBB y advirtió que mayores rebajas podrían tener lugar de continuar los actuales desbalances fiscales, sumándose a las otras dos grandes calificadoras de riesgo que le halan las orejas a Colombia. Fitch no es la primera agencia que le hala las orejas a Colombia, pues S&P hizo ya una advertencia similar. De acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda, este año el déficit fiscal (la diferencia entre los ingresos y los gastos del Gobierno Nacional Central) será de 3.9% del PIB, superior al 3% del 2015. De no presentarse una reforma tributaria y no ajustarse los gastos estatales, esta situación podría empeorar y estaría en riesgo el grado de inversión.

Lo peor es que el Gobierno Santos parece no tener reacción. El Presidente (que es economista) cree que con lograr la firma de la paz la economía recuperará su senda de crecimiento por inercia. Aun si el Proceso de Paz resulta exitoso, un contexto económico como el actual no será un buen ambiente para generar empleo para los desmovilizados y obtener el dinero necesario para cumplir con los acuerdos de La Habana. Mientras tanto, el Ministro de Hacienda está ocupado buscando recursos para el postconflicto y armando una reforma tributaria que logre tapar los enormes desbalances fiscales  para evitar una reducción mayor en la calificación soberana.

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