El heredero

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En este país todo lo incorrecto se excusa con eso de que la “política es dinámica”, entonces hay cambios de bando, de partido y por supuesto de discurso. Se crean movimientos bajo las banderas del cambio, la honestidad, la responsabilidad, etc., pero a la hora de revisar los hechos pareciera que son una copia de lo mismo de siempre.

Se vienen las elecciones presidenciales y ya empezaron las encuestas, de sospechosos resultados por cierto, pero en eso no me voy a detener. Quiero enfocarme en los posibles candidatos, porque hay que revisar desde ya el panorama que tendremos en unos meses. Están pendientes las propuestas, por lo que habrá que hacer un análisis más concienzudo cuando estas salgan a la luz. Esto último es más un ejercicio romántico que realizamos pocos. Lo que la gran mayoría de los votantes hace es fiarse de sus emociones, justo donde saben apuntar los jefes de campaña, clasificando incluso el público objetivo para construirle un mensaje específico a cada uno. De eso puede dar fe Juan Carlos Vélez, con o sin tragos encima: la vaina funciona.

Empecemos por Germán Vargas Lleras. El ex vicepresidente decidió lanzarse al ruedo por la vía de las firmas, dejando de lado, por llamarlo de alguna forma, a su partido Cambio Radical. La iniciativa está liderada por tres hombres muy diferentes tanto en sus prácticas como en las comunidades que representan: el primero es Simón Vélez, arquitecto caldense prestigioso y reconocido por su técnica con bambú, quien ve en Vargas Lleras lo que necesita el país para evitar convertirse en Venezuela.  El segundo es Jeison Aristizábal, caleño y líder discapacitado en una de las zonas más populares de la capital valluna, Aguablanca, quién además fue elegido como Héroe CNN el año pasado. Finalmente está Eduardo Pacheco, presidente del Grupo Colpatria y uno de los llamados cacaos del país, influyente empresario que además de intervenir en el sector financiero ha venido desarrollando negocios en el área de la infraestructura y de vivienda.

¿Recuerdan lo del enfoque poblacional a la hora de llevar el mensaje político? Bueno, pues con estos tres hombres ya se puede vislumbrar algo de lo que será la campaña de Vargas. El discurso sobre el riesgo de convertirnos en una especie de Venezuela, con su Castro-chavismo, escases, los problemas de orden público, las expropiaciones y demás, funciona de maravilla, especialmente ahora que las FARC se convirtieron en movimiento político y pueden tener acceso al poder por las vías legales. Todo parece apuntar a que el primer difusor de este mensaje es Simón Vélez. Ahora bien, si tenemos en cuenta su origen y el prestigio de su carrera, así como su imagen a nivel internacional, podemos hacernos una idea de a quiénes estaría dirigido.

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Fuente: Pixabay.com

Jeison Aristizábal representa la superación en todas sus facetas: es un joven con discapacidad, que además nació y creció en un sector donde “nacen muchos y se crían pocos”, pero que se convirtió en ejemplo para su comunidad al brindar apoyo a cientos de niños con diferentes niveles de discapacidad. Ha sido tan importante su labor que ha recibido el reconocimiento tanto de autoridades locales como nacionales, trascendiendo las fronteras incluso al ser elegido como Héroe CNN en el 2016. Con él se garantiza que el mensaje llegue a los sectores populares, muy bien jugado si tenemos en cuenta que Jeison goza de respeto y credibilidad, y sin olvidar el hecho de que lo identifican como uno de los suyos en los sectores populares.

Por último, pero no menos importante en la estrategia, Eduardo Pacheco se perfila como el hombre que atraerá los inversores a la campaña, una responsabilidad enorme si tenemos en cuenta el reciente escándalo de Odebrecht. También ha de encarnar los grandes empresarios del país, dueños del motor productivo de la nación y responsables de crear miles de empleos. ¿Sí ven por dónde va la cosa?

A Vargas le debe preocupar mejorar la percepción que el ciudadano de a pie tiene sobre él, hacerse amigable, aunque su gesto adusto no contribuya mucho en ello, sin dejar de lado que mantiene esa brecha creada por su origen. Le será complicado hacer que la gente olvide que proviene de una de las familias de más tradición política en la historia de Colombia y, por lo tanto, aparezca lejano a las diferentes problemáticas que enfrentan. Puede que en su periodo en la vicepresidencia haya avanzado en este punto, aunque literalmente lo que hizo con la mano lo dañó con los nudillos; pocos olvidan el penoso episodio del coscorrón, y sus detractores se encargarán de aprovechar al máximo este incidente para restarle popularidad.

No cabe duda de que ha sido una estrategia inteligente que estos hombres lleven a cuestas la recolección de firmas, además de que era lo más conveniente que no ligaran al aspirante con su partido original, recientemente muy salpicado en escándalos de corrupción.  Por supuesto que esto no será lo que se diga a la opinión pública, se apelará a la unidad (sí, como la Unidad Nacional de Santos), al desear acoger a todos aquellos que se identifiquen con un verdadero cambio para la nación (sí, como cuando crearon a Cambio Radical) y que además deseen contribuir con el verdadero progreso y desarrollo del país de la mano de la rectitud, el honor y las buenas prácticas (sí, como Uribe y sus muchachos).

Lo que se avecina no es una competencia entre planes de gobierno, la verdadera batalla estará entre las agencias de publicidad y los jefes de comunicación de las campañas. El que mejor plantee la estrategia será quien determine gran parte del éxito o el fracaso de su candidato. Eso sí, prepárense para cadenas falsas, memes, tuits cargados de falso respeto u odio según vayan las encuestas; uno que otro personaje pintoresco que se convierta en símbolo popular no debe faltar, para que a través de videos en YouTube desinforme y estimule lo que más mueve al colombiano: el odio, el resentimiento y la burla.

Al final, muchos votarán por el candidato que a su juicio sea menos malo, o por el que más entrevisten, o el que sea más radical en los debates sin importar que prometa cosas absurdas como no elevar los impuestos en su periodo presidencial –con firma en mármol y todo–. Será interesante ver cuál será el discurso en esta etapa de posconflicto que tenemos hoy, más aún cómo van a alentar una sociedad desesperanzada y apática, ignorante incluso sobre su propia situación.

Esperen en mi próxima entrega el análisis sobre los otros candidatos, hay para todos los gustos en este ramillete, así que no se lo pierda.

Por: Sara L. Grillo M.

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