¿El poder de las redes sociales nos está destruyendo como sociedad?

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A pesar de que las redes sociales históricamente han contribuido a la unión de las personas y a la facilitación de las comunicaciones, también es cierto que la velocidad con la que se pueden replicar noticias, videos, quejas y un sinfín de acontecimientos puede trasmitirse con grandes falencias de las fuentes originales de la cadena.

Este fenómeno viral puede ser beneficioso para saber de noticias generales como partidos de futbol o fenómenos naturales, pero al tratarse de casos específicos como chismes de pareja o videos fácilmente manipulables por un tercero, es vital que los espectadores nos preguntemos el trasfondo de aquel contenido al que estamos siendo sometidos.

Ya es común que una persona ponga en un estado de Facebook el famoso RIP (Descansa en paz por sus siglas en inglés) y el nombre de un famoso. Antes que el mismo “difunto” se dé cuenta, la noticia habrá podido traspasar barreras mundiales y ser noticia aun sin ser negada o confirmada. Aunque la muerte ficticia de un famoso ya nos puede parecer algo común, han empezado a aparecer videos de personas que con una cámara y un discurso frentero, seguro y en ocasiones arrogante, son tan convincentes que empiezan a tener un apoyo viral y la capacidad de presionar a grupos dirigentes del país.

Desde un punto de vista mesurado, he podido llegar a la conclusión que las redes sociales, además de hacernos una sociedad impaciente y con una visión de corto plazo, nos está convirtiendo en seres radicales y egocéntricos en donde la culpa siempre será de un tercero. Hoy en día la palabra de un empresario, un ministro, un presidente o cualquier otra figura de autoridad es una simple y “maldita” justificación para robar al pueblo que cada día está peor. Y aunque soy consciente de que dichas figuras de autoridad no son santos, también sé que existen grupos políticos que motivan a las personas a exigir todo regalado y en periodos de tiempo muy cortos, haciendo que las protestas y marchas que antes tenían un significado, ahora sean vistas como una nueva pataleta por no haber recibido el regalo al que supuestamente tenían derecho.

Después de más de un mes de paro camionero, donde no se tuvo el debido manejo por parte del gobierno, también empieza a verse una gran cantidad de personas que apoyan dicho movimiento mediante videos explicando el por qué y cómo debería ser apoyado por toda la sociedad. De todas formas, estas palabras provenientes de estudiantes, amas de casa y claramente los mismos conductores (aunque convincentes), tienen grandes falencias en el discurso, tanto teóricas como de parcialidad. Aunque no discutiré dichas palabras, si me concierne en este artículo cuestionar cómo la mayoría de la población empezó a apoyarlos sin siquiera corroborar sus cifras e historias.

Aunque el relato David contra el súper-poderoso Goliat es difícil de no apoyar siendo que este podría resolver todo con un solo dedo (según los gobernados) no compartir muchas de sus exigencias no me hace su enemigo pero, bajo un análisis financiero, puede evidenciarse que son pedidos económicamente inviables dado que en la actualidad los dineros que se buscan acortar están financiando el ambicioso plan de infraestructura que se vio retrasado desde el año 2010. Desafortunadamente nuestra falta de competitividad creó una trampa fiscal que ahora tenemos que mantener con los altos costos en fletes e insumos. Un claro ejemplo de esto es como Colombia sigue transportando el 70% de su mercancía por tierra cuando tiene una ventaja competitiva que pocos países en el mundo tienen y es su red fluvial donde se disminuirían los costos de transporte hasta en un 40%. Esto, unido a la manera ineficiente como se ejecutan los dineros públicos (11 años haciendo un deprimido en Bogotá), hace que dichas exigencias creen una simpatía; pero a pesar de todo esto; no comparto que las personas pongan like y share a un de algo que puede estar sesgado precisamente para obtener los objetivos personales.

Aunque el gobierno no ha hecho bien las cosas, es claro que detrás del paro camionero existen grandes poderes económicos y políticos que no pueden considerarse como parte del “pueblo” sino más bien como entes poderosos del sector que buscan mediante su control tratar de evitar medidas que les afectara directamente su bolsillo, como podrían ser las nuevas inversiones en infraestructura en puertos y trenes que le quitará una gran porción del transporte de mercancías al gremio camionero. Además existen posibles empresas extranjeras que buscan entrar al país creando una fuerte competencia que, como veo, debería promover la innovación en un pueblo que se jacta de ser rebuscador y no promover la violencia y el odio de personas que con esto demuestran la ignorancia y lo inculto que aún es el colombiano.

Ahora bien, el paro camionero ha sido un claro ejemplo de cómo polarizar la opinión pública mediante videos individuales que pueden o no ser ciertos; lo cierto es que son de fácil masificación y demuestra de nuevo la mentalidad de rebaño actual de los consumidores que en redes sociales no están teniendo una mentalidad crítica frente al contenido y prefieren seguir a la mayoría sin tener información real sobre la situación. Esto, combinado con la visión de corto plazo actual de la sociedad ha creado la opción de exigir por parte de personas “ayudas” económicas como si fuera un derecho intrínseco no asociado a la perseverancia, paciencia y esfuerzo que nuestros antepasados cultivaban durante décadas para llegar a sus objetivos.

Este es el caso de Sol, aquella joven con el sueño de irse a estudiar astronomía en la Universidad de Arizona. Después de hacer un video viral confrontando a la Ministra de Educación, logró que finalmente tuviera una cita prioritaria y mediática con la Ministra. Aunque esto para aquellos que compartieron el video podría considerarse como un acto de buena fe con Sol (y podría que fuera así), el compartirlo de manera inmediata sin corroborar cifras y veracidades de la historia también fue algo irresponsable tanto de la fuente como del canal que lo compartió.

Aplaudo el sueño de Sol pero al igual que ella, me hubiera encantado estudiar en una universidad de la talla de Arizona, desafortunadamente 200.000 dólares que cuesta la carrera hacía inviable dicha opción. El video de Sol tuvo la repercusión esperada por ella pero la información dada en el mismo no se acercaba a la realidad de su situación, por lo que esperar que el gobierno simplemente le dé 200.000 dólares es algo irracional y en parte egoísta de su parte pues, con su talento, podía haber obtenido una excelente educación en Colombia. Parece que esto no fue suficiente para ella que sigue empeñada en algo que, aunque espero que logre, no comparto que sea un “regalo” de un gobierno que debe velar por muchas más personas con talentos iguales o superiores que ella.

Aunque Mark Zuckerberg hace referencia a las redes sociales como el mayor invento de la humanidad, creo que ha sido violentado su uso por una gran porción de la población que al final del día está aportando menos a la cultura. Fenómenos como youtubers demuestra que las personas sólo buscan reconocimiento y dinero rápido, deseo muy similar de los que invirtieron en DMG y otras pirámides en un momento de recesión económica. Temas como el dinero fácil y la falta de análisis en noticias y acontecimientos es un gran retroceso en una sociedad que debería tener pensamientos desarrolladores a más largo plazo que generen un impacto en nuestra cultura y en la manera como vemos la vida.

Analistas de Bloomberg Colombia y Old Mutal (Skandia) ven esta misma conclusión en países como Colombia donde el 78% de las personas tiene una planeación financiera pero sólo el 2% piensa en un periodo superior a los 15 años1.  Esta forma de pensar ha tenido un impacto negativo en inversiones y prácticas que requieren continuidad a través del tiempo como es el caso de la educación, la infraestructura, los negocios, el deporte y la exigencia de derechos con argumentos sólidos. Aunque todo esto se basa de un mismo pilar que es la educación, diariamente podemos ver como nuestros gobernantes no tienen propuestas a largo plazo pues no les interesa un desarrollo que no pueda ser inaugurado por ellos, causando así obras mal realizadas y planes inmediatistas que al final no tienen un impacto real en la sociedad sino que motivan más a sus gobernados para vivir bajo el mismo lema inmediatista y facilista que además, con las redes sociales, ha sido alimentado por la ignorancia y la desinformación.

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