La estocada final a la industria TIC

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¿Debemos alegrarnos porque el fallo sobre las empresas TIC sea el más cuantioso en la historia del Estado colombiano? Sin duda alguna la defensa del patrimonio público debe ser primordial para cualquier instancia pública, por lo que el espectro radioeléctrico no se queda atrás. Sin embargo, un fallo de tales proporciones deja más dudas que certezas.

Recientemente se conoció que los operadores de telecomunicaciones Claro y Movistar deberán pagar 3,2 y 1,6 billones de pesos respectivamente, es decir, cerca de 5 billones de pesos en total como consecuencia de un fallo reciente sobre reversión de activos. La historia se remonta a 1994, cuando los operadores suscribieron contratos para explotar el espectro radioeléctrico y una cláusula estableció que después de 10 años no solo debían devolver el espectro, sino la infraestructura que en ese tiempo hubieran construido y desplegado.

Sin embargo, en 1998 una ley estableció que la infraestructura no debería revertirse, algo lógico si se piensa que esta se despliega por cuenta y riesgo de las compañías. Aun así, la Corte Constitucional en 2013 advirtió que esta ley no aplicaba a los contratos firmados en la década de los noventa, lo que sembró la confusión en la industria. Después de años de discusión, el Ministerio TIC convocó al tribunal de arbitramento para que resolviera esta controversia, el cual concluyó que los operadores no solo deben devolver el espectro y la infraestructura, sino que además la infraestructura desplegada desde 1990 para la prestación de servicios de voz 2G y 3G estaba avaluada en 4,8 billones de pesos.

¿Debemos alegrarnos porque sea el fallo más cuantioso en la historia del Estado colombiano? Sin duda alguna la defensa del patrimonio público debe ser primordial para cualquier instancia pública, por lo que el espectro radioeléctrico no se queda atrás. Sin embargo, un fallo de tales proporciones deja más dudas que certezas.

De un lado, porque constituye un claro desincentivo a la inversión en telecomunicaciones en el país. Por más que todos sepamos las fallas de los operadores en términos de calidad y servicio al cliente, estamos equivocados al pensar que sus ganancias son tan millonarias como para que paguen 5 billones de pesos y su actividad continúe como si nada. Tan solo Claro, el operador más grande del país, obtuvo utilidades por 800 mil millones de pesos en 2016, menos de la cuarta parte de lo que está obligado a pagar.

Por otra parte, el fallo puede enviar un pésimo mensaje sobre la solidez y estabilidad de las reglas de juego en Colombia. Primero se dijo que debían devolver el espectro con la infraestructura, luego que no era necesario y posteriormente se retractaron y afirmaron que sí… No solo la industria de las telecomunicaciones, sino también todo el sector privado se estará preguntando entonces si la normatividad vigente cambiará de la noche a la mañana y de ser así, cuáles serán las normas aplicables en el futuro. ¿Los beneficiarán? ¿Los perjudicarán? La incertidumbre que este hecho plantea seguramente tendrá consecuencias negativas sobre la manera en la que los inversionistas ven al país.

Y es que la estabilidad jurídica de la industria de telecomunicaciones no ha sido la única que ha tambaleado por cuenta del cambio de postura de los entes del Estado. El reciente auge de las consultas populares amenaza seriamente la industria de los hidrocarburos; los fallos de las cortes ajenos a la realidad económica del país, como ocurrió en el caso de las Madres Comunitarias, que puso en riesgo la sostenibilidad fiscal; las reformas tributarias, que si bien han sido necesarias y en algunos casos con valiosos impactos positivos para la economía (reforma del 2012), han cambiado constantemente las reglas de juego en materia fiscal para todo el sector privado.

Adicionalmente, la esencia de la reversión de activos consiste en garantizar la continuidad del servicio cuando los concesionarios terminan la explotación del espectro a los 10 años de su uso. Sin embargo, estos operadores no solo prorrogaron su concesión de uso del bien, sino que además desplegaron más infraestructura después del 2004. Si bien resulta sensato pensar que los operadores deben revertir el espectro radioeléctrico y parte de su infraestructura al acogerse a la ley vigente en el 94, cinco billones de pesos no deja de ser una cifra desproporcionada a pagar por redes cuya obsolescencia es evidente en el caso de la telefonía fija.

Finalmente, una de las consecuencias más importantes de este fallo es la incertidumbre en la que entra el sector TIC. El Gobierno, que espera crear la “nueva autopista por la que transitarán las comunicaciones1, abrirá este año un proceso de subasta de espectro en el que encontrará las relaciones con los operadores bastante deterioradas, y en su afán por conseguir recursos para alimentar con mermelada el insaciable apetito burocrático del último año de Gobierno, terminará por minar la confianza con el sector privado TIC.

El fallo de reversión llega como una estocada final para los ánimos de inversión y expansión del sector, y por ende para su generación de valor agregado. El crecimiento del sector se encuentra en terreno negativo desde 2015, siendo una de las industrias más afectadas por la devaluación de la tasa de cambio y la ralentización del crecimiento económico. Y recordemos que es el sector privado el llamado a liderar la recuperación económica, pues ya el Gobierno anunció, enhorabuena, un nuevo recorte al gasto público para el próximo año que profundizará la caída en la inversión y la posibilidad de un mayor crecimiento por vía del gasto público en el corto plazo.

Referencias:

  1. (25 de noviembre de 2014). Colombia tendrá más espectro para el internet de las cosas. Recuperado de: http://www.mintic.gov.co/portal/604/w3-article-7902.html

Por: Daniel Lacouture Daza 

Twitter: @lacouturedf

 

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