La sostenibilidad, un concepto degradado

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De acuerdo con Colciencias, Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo[1], pero los conflictos ambientales como la deforestación, la expansión de la ganadería, la explotación de hidrocarburos y minería en varias zonas del territorio colombiano están llevando a que esta biodiversidad se encuentre en peligro, y con el agravante de que el término sostenibilidad se esté convirtiendo en un concepto degradado.

 

Quienes se atreven a hablar en contra de las decisiones ambientales, como la expedición de licencias ambientales en zonas de áreas protegidas (por ejemplo, la Resolución 1730 del 31 de diciembre de 2105 relacionada con la isla Gorgona) para desarrollar construcciones o explotación de minería o hidrocarburos a través del fracking[2], son calificados como mamertos, incluso hasta de yihadistas ambientales.

Fuente: El Espectador.

La oposición a proyectos de explotación a gran escala de oro e hidrocarburos por parte de las comunidades y de catedráticos e investigadores ambientales del país, ha generado rechazo por parte del Gobierno Nacional y las empresas inversionistas. Esta oposición señala que no es social ni ambientalmente viable la destrucción de territorios con alta vocación agrícola y de producción de servicios ecosistémicos, como lo son los servicios de aprovisionamiento y regulación de agua.

Lo mamerto del llamado a la protección del medioambiente por parte de los gurús ambientales, los altos académicos e investigadores ambientales colombianos con sus apreciaciones a través de redes sociales y charlas académicas, es que no están presentando de manera contundente las soluciones o alternativas de solución a ese rezago en gestión y gerencia política ambiental, o algún estudio económico ambiental que pueda generar beneficios económicos y así contrarrestar el déficit fiscal que vive el país.

Esta falta de presentación de soluciones ha hecho que el concepto de sostenibilidad se esté degradando, porque para justificar la política minera y apaciguar los reclamos de los ambientalistas, se está adicionando la palabra sostenibilidad a toda clase de proyecto y con eso queda listo para la aprobación pública. Señalo lo anterior debido a las últimas declaraciones del Ministro de Minas, en las que afirmaba que se va a desarrollar fracking sostenible[3].

 

La explotación de hidrocarburos o minería de gran, media o poca escala tiene consecuencias ambientales que saltan a la vista. Por ejemplo, hay que mirar hacia la zona minera del Cesar, donde la degradación ambiental es evidente. Entonces, eso de colocar la palabra sostenible a cada proyecto no va a evitar que existan afectaciones.

 

Ahora bien, la sostenibilidad de la que habla el Ministro de Minas es de los recursos que entrarían por desarrollar actividades de exploración y producción de yacimientos no convencionales (YNC), es decir, el concepto de sostenibilidad del Ministro está relacionado con las finanzas de la nación y los inversionistas. Lo anterior permite señalar que el manejo del concepto sostenibilidad está sujeto a la coyuntura y necesidad de calmar el ruido del momento.

Para dejar un buen ejemplo de lo que significa la sostenibilidad, presento uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el número siete: Energía Asequible y Sostenible, el cual señala que “para garantizar el acceso universal a electricidad asequible para 2030, es necesario invertir en fuentes de energía limpia, como la solar, eólica y termal. Expandir la infraestructura y mejorar la tecnología para contar con energía limpia en todos los países en desarrollo, es un objetivo crucial que puede estimular el crecimiento y a la vez ayudar al medio ambiente”.

Ese es un claro ejemplo del concepto, el cual da la impresión de ser contrario a los intereses de la política económica del país, ya que la potencialización y desarrollo en materia legislativa y tributaria para las energías eólicas y alternativas parece estar en operación tortuga. Esas energías alternativas podrían lograr importantes ingresos para la economía del país, lo cual permitiría aprovechar la biodiversidad sosteniblemente y hacer un buen uso de esa calificación, el de ser el segundo país más biodiverso del mundo.

Mientras el concepto sostenibilidad sea usado para adornar los proyectos y darles vía libre, el país va a continuar por la ruta de consumir recursos naturales no renovables y deteriorar su capital natural, así se siga sacando pecho y afirmando que Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta.

Para finalizar, en semanas anteriores, donde se presentaban las exclamaciones en contra del recorte del presupuesto para medioambiente, deporte y cultura, salieron las figuras más representativas del deporte a exigir (y con justa razón) que no se les recorte presupuesto debido a que ellos estaban entregando resultados, como es el caso de los pasados juegos olímpicos de Brasil.

Para el caso del presupuesto para medioambiente, no existen resultados que mostrar, no existe una Mariana Pajón, un Nairo Quintana o una Catherine Ibargüen que represente al medioambiente colombiano y que pueda exigir al Gobierno que no deje sin financiación a esta área tan importante para el país. Sin resultados, sin estudios ni un representante de peso ante la comunidad internacional, como sí lo son nuestros deportistas, tendremos que seguir evidenciando y asumiendo cómo se recorta el presupuesto para el medioambiente.

[1] http://www.colciencias.gov.co/sala_de_prensa/colombia-el-segundo-pais-mas-biodiverso-del-mundo

[2] La fracturación hidráulica o fracking es una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca, a gran profundidad. Luego de perforar hasta alcanzar la roca de esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar gas de esquisto y metano.

[3] http://www.portafolio.co/economia/entrevista-minminas-sobre-fracking-509126

Por: Oscar Andrés Martínez

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