Los tres mosqueteros de los libros digitales

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Actualmente, Booklick se relaciona más con Spotify, pues se pueden crear listas de libros o booklist, hacer anotaciones, comentarios e incluso subir textos. Cuenta con cerca de 5.000 usuarios registrados, más de 5.000 libros y alianzas estratégicas con 40 editoriales, además, por ser digital, ha salvado más de 61 árboles.

Por: Chejo García

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Davincho y el viejo Lu no despegan los ojos de las pantallas de sus computadores. Son desarrolladores de Booklick. Están tan absortos en su trabajo que ignoran por completo mi presencia, mientras espero la llegada de las personas a las que voy a entrevistar.

Desde la ventana se ve cómo cambia el color de las cosas. Es la caída de la noche bogotana. El interior de la oficina de Booklick contrasta por completo con lo que se ve afuera. Es un espacio totalmente iluminado, de paredes blancas sobre las cuales hay pegados tres carteles con frases en inglés y sus correspondientes autores. Hay algunos computadores repartidos por el lugar. La mesa principal es amplia y tiene forma de “T”. Los protagonistas de esta historia han llegado.

El nacimiento

No son precisamente Athos, Porthos y Aramis pero se podría decir que los identifica el lema de “todos para uno y uno para todos”. Julio Alviz, Federico Platin y Daniel Garzón son amigos desde sus épocas de estudiantes en Los Andes. Un día, reunidos en uno de los edificios de la universidad, Daniel llegó a contarle a Federico su última gran idea: hacer un Netflix de libros.

Ambos llevaron a cabo las investigaciones previas. Al poco tiempo se vinculó Julio. Evaluaron riesgos y oportunidades y, aprovechando algunas de las experiencias de Daniel, quien para ese entonces ya había desarrollado otros proyectos de emprendimiento, se lanzaron a vivir esta aventura.

Para las primeras etapas de desarrollo de esta especie de Biblioteca de Alejandría moderna, contaron con el ingeniero —y actualmente socio— José David Bravo. Ahora Davincho y el viejo Lu hacen parte de la pandilla en esta misma área porque la demanda así lo requiere.

El primer choque con la realidad vino con la creación de la página y la aplicación móvil. Tocaron las puertas de las editoriales para presentar formalmente a Booklick y allí se vieron ante el primero de varios retos: garantizar la seguridad de la información y la capacidad de almacenamiento de los libros digitales. Sin esto, era impensable lograr las alianzas que ahora tienen.

Literalmente tuvieron que arrancar desde cero. Con un par de años de trabajo intenso lograron lanzar oficialmente la plataforma en febrero de 2016. Aun así, el camino no sería nada fácil para estos mosqueteros.

 

Uno que otro tropiezo

No todo el mundo se atreve a materializar una idea. Hay temores, retos y sacrificios pero también hay alicientes, recompensas y lo mejor de todo: sueños cumplidos. Todo lo bueno cuesta. El que diga que la vida es fácil, probablemente no ha vivido lo suficiente.

A los tres mosqueteros, Julio, Federico y Daniel les ha tocado superar algunos obstáculos con tenacidad y ganas de hacer las cosas. Un ejemplo es la serie de eventos que rodeó el lanzamiento oficial de Booklick. La realidad no se parecía en nada a las expectativas.

Ellos pensaban que sería el evento. Iban a presentar su trabajo en una prestigiosa universidad de Bogotá, tenían la certeza de que habría un gran cubrimiento de medios de comunicación y una cantidad incalculable de público interesado en lo que con tanto esfuerzo habían creado.

Días antes del mencionado lanzamiento ocurrió algo que, en principio, denominaron hackeo y que los puso a prueba. Daniel iba a mostrar la plataforma en un pequeño evento, abrió su portátil, entró a la página y se encontró con solo dos libros (cuando ya debían estar montados más de 400). Llamó inmediatamente a Federico para contarle que, posiblemente, habían sido víctimas de un ataque cibernético. Federico se encontraba lejos del lugar, departiendo con amigos, y pidió una bicicleta prestada para llegar a la oficina. Al recibir la negativa a la solicitud de préstamo del caballito de acero, se vio obligado a recorrer las calles en busca de un taxi que lo llevara urgentemente al lugar de los hechos.

Ya en la entrada de la oficina se encontró con Julio. Ambos estaban alarmados. El desarrollador les contó que no había publicado nada ese día en la página. “Si el día anterior había funcionado la plataforma y este día no se publicó nada y hay cero libros, no hay de otra: nos bajaron todos los archivos”, recuerda Julio.

La sola idea contrastaba con todo el trabajo realizado para garantizar la seguridad de la información. El portal estaba blindado, no había forma de no soportar un ataque. Por fortuna esta experiencia tuvo un final que les permitió respirar con normalidad: el desarrollador había montado, previamente, una versión de prueba y esta contenía pocos libros.

Una vez aclarado el asunto montaron la versión oficial con el material completo en la plataforma. Este incidente les sirvió para ver cómo reaccionarían bajo condiciones extremas. La respuesta fue inmediata, hubo constante comunicación y acciones. Esto cuenta como fortaleza.

El gran día había llegado: el evento de lanzamiento con cubrimiento de los medios de comunicación. Un público incalculable debía estar en el auditorio esperando. Julio, Federico y Daniel muy bien vestidos y con toda la disposición para atender a los ríos de personas que se registrarían en la plataforma.

Apenas entraron al lugar sintieron un golpe —tergiversando al poeta César Vallejo— tan fuerte… ¡Yo no sé! Un golpe como del odio de Dios… El lugar estaba tan vacío como el cerebro de un prejuicioso. Decir que había veinte personas era ser optimista.

Cualquiera se deprime. Pero esto, lejos de bajar la moral de los mosqueteros, les sirvió para replantear la forma de impactar a los futuros usuarios. Necesitaban un contacto más directo, más claro y contundente. Empezaron a recorrer universidades, a conectarse con las personas. Esta experiencia los acercó a muchos más usuarios de los que hubieran imaginado.

 

El futuro

Actualmente, Booklick se relaciona más con Spotify, pues se pueden crear listas de libros o booklist, hacer anotaciones, comentarios e incluso subir textos. Cuenta con cerca de 5.000 usuarios registrados, más de 5.000 libros y alianzas estratégicas con 40 editoriales, además, por ser digital, ha salvado más de 61 árboles.

Surgir no ha sido nada fácil. El camino del emprendimiento está lleno de tachuelas y piedras resbalosas. Julio, Federico y Daniel han sabido sortear toda clase de situaciones adversas. Como equipo se ayudan mutuamente. Han conseguido llamar la atención y el apoyo de inversionistas que han confiado en su trabajo.

Se sienten como en casa, esto porque conviven casi doce horas al día, todos los días. Por eso la camaradería y el buen trato entre Julio, Federico, Daniel, Davincho y el viejo Lu. Cada uno tiene sus propias visiones, experiencias y lecciones. Cuentan, eso sí, con el mismo objetivo: convertir a Booklick en una red social para personas intelectualmente inquietas, posicionarla como una plataforma que pueda reunir a personas con cualquier grado de conocimiento, en cualquier área, y que se relacionen entre sí.

Ven, en un tiempo no muy lejano, a Booklick llegando a toda Latinoamérica, convirtiéndose en una red social tan popular como Instagram, en donde compartir el conocimiento sea el eje central. En palabras suyas, no se trata de una red social para ñoños, porque la curiosidad está presente en todos los seres humanos. Todos leemos, todos somos intelectualmente inquietos, desde el que lee estados de Facebook o comentarios en Twitter, hasta el que busca artículos científicos por Internet.

El fin último es llevar el conocimiento a todas partes.

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