Make America Great Again: independencia y crisis geopolítica

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La tensión geopolítica actual desnuda las grietas que dejó la recesión económica de los años 2008 y 2009. Un mundo tan conectado hace natural que cuando un país tenga problemas económicos o sociales, el querer distanciarse se apodere de sus vecinos. Eso es lo que produjo la tesis de campaña Make America Great Again de Trump.

Luego de sus primeros cien días como presidente, el nuevo inquilino de la Casa Blanca se ha dado cuenta de que el trabajo no sería tan fácil como grabar una nueva temporada de The Apprentice. Las constantes renuncias de su gabinete y el lento avance en sus promesas de campaña internas, como el reemplazo del Obamacare, empañan la credibilidad para los tres años restantes de su gobierno.

Sin embargo, hay algo particular en Donald Trump. A él no le interesa que Estados Unidos siga tomando el liderazgo mundial. Considera que el país más poderoso del globo ha perdido independencia por hacer el rol de policía y juez del mundo. Para él no tiene sentido que Estados Unidos siga estando a la cabeza de las acciones internacionales de Japón y Alemania más de 70 años después de finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Esto fue algo que durante los meses de campaña de Trump en 2016 el presidente de Rusia, Vladimir Putin, vio con buenos ojos. Este último creyó que si Estados Unidos desistiera como sheriff del condado los únicos candidatos probables, fuera de Rusia, serían Alemania, Francia y China. No obstante, Alemania y Francia están ocupados evitando que más países abandonen la Unión Europea, ahogando los partidos populistas y repeliendo el terrorismo. Mientras tanto, China se concentra en no frenar su crecimiento económico a la par que mantiene tensiones sociales en Hong Kong y Taiwán (isla que reclama como suya).

Pero, como se dice popularmente, a Putin le salió el tiro por la culata. El Trump de los primeros seis meses de gobierno no es el mismo Trump que Putin interpretó en campaña. Por un lado, el presidente ruso nunca se imaginó que los roces militares con Estados Unidos se fueran a repetir en Siria. Y por otro, que la influencia a favor de la campaña del magnate se destapara tan pronto y produjera un sentimiento anti-Rusia entre los estadounidenses propio de la Guerra Fría.

A la par, Washington está poniendo al gobierno chino en una posición en la que no se siente cómodo. A China no le interesa que Kim Jong-un salga del poder en Corea del Norte, ya que este es su mayor aliado comercial. Adicionalmente, teme que ante una eventual desestabilización política y económica en Corea del Norte se produzca una masiva migración hacia China. Esto genera que la retórica estadounidense de que China no está haciendo lo suficiente para frenar al régimen norcoreano en cuanto a pruebas nucleares fraccione las relaciones entre las partes. Finalmente, a los chinos tampoco les agrada la idea de que parte del ejército de Estados Unidos esté en Corea del Sur desarrollando ejercicios militares e instalando el escudo antimisiles THAAD.

La cosa se pone más peluda para Estados Unidos al recordar que el nuevo presidente surcoreano Moon Jae-in no está a favor de que las tropas americanas continúen en su país. Esto se debe a que considera que la solución al problema llamado Corea del Norte se dará a través del diálogo y no mostrándose los dientes.

Bien hizo la compañía de consultoría Eurasia Group al advertir que el mayor riesgo para la geopolítica global en 2017 es la búsqueda de independencia que Trump quiere para Estados Unidos.

Así las cosas, es poco probable que con Donald Trump al mando Estados Unidos inicie un conflicto bélico, ya que sus prioridades son económicas y en materia de seguridad. No obstante, el contexto sí es propicio para que, ante un eventual golpe por parte de alguno de sus adversarios, Estados Unidos responda y desate una gran escalada armamentista.

En conclusión, debemos esperar cómo termina Trump su primer año de gobierno. Aún hay que ver si cumple algunas de sus promesas de campaña: trasladar la embajada americana de Tel Aviv a Jerusalén (acto que seguramente elevará la tensión en la región); deshacer el acuerdo nuclear con Irán; y si está dispuesto o no a perder a México como aliado en la región a cambio de un muro.

Por: Juan Sebastian Viveros

Twitter: @s_viveros

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