Perezosos que salvan el mundo

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Desde su sofá, su casa o incluso en sus labores cotidianas usted puede marcar la diferencia y contribuir a transformar nuestro mundo y aportar a un desarrollo más sostenible para las generaciones presentes y futuras. La indiferencia y la pereza ya no son una opción.

Seguramente no son muchos los que saben que las naciones del mundo entero se han comprometido con una agenda de desarrollo sostenible que incluye 17 metas con 169 objetivos específicos y un plazo hasta 2030. El reto de pasar de buenas intenciones a acciones concretas respecto a los objetivos mundiales es gigante, pues incluyen desde acabar con la pobreza extrema, luchas contra la desigualdad y la injusticia, así como solucionar el problema del cambio climático.

 

A pesar de la complejidad de esta agenda y el hecho de que las discusiones generalmente se dan al más alto nivel con acuerdos de cooperación entre los gobiernos, las organizaciones internacionales, las empresas multinacionales y los líderes mundiales, es claro que la gente de a pie tiene también su parte de responsabilidad.

¡Sí! Usted y yo, ciudadanos de a pie, podemos influir en la transformación de nuestro mundo de acuerdo con esta agenda de desarrollo. Este es el mensaje de las Naciones Unidas para los más de siete mil millones de habitantes del planeta. Todos los seres humanos del mundo, hasta los más indiferentes y perezosos, pueden empezar a incorporar sencillas actividades en su rutina que permitirán, en agregado, lograr grandes cambios.

Para esto, a través de una sencilla guía llamada Guía de vagos para salvar el mundo, las Naciones Unidas nos plantean una serie de acciones cotidianas que podemos implementar para motivar y guiar cambios en las dinámicas de consumo de nuestras economías.

Veamos a continuación algunas de estas ideas. Son sencillas y obvias, y las he tomado de la misma guía formulada por las Naciones Unidas. Con todo, le permitirán evaluar si sus acciones cotidianas podrían encarrilarse mejor hacia la agenda de desarrollo sostenible:

  • ¿Desconecta sus electrodomésticos por completo cuando no los utiliza? Al evitar esos vampiros electrónicos no solo está evitando usar energía innecesaria, de hecho, está ahorrando dinero: entre el 5% y el 10% del consumo de energía de los electrodomésticos de una casa común en promedio, según la Agencia Internacional de Energía.
  • ¿Ve la televisión siempre con luces encendidas? Apague las luces, quizás la imagen del electrodoméstico basta.
  • ¿Seca su cabello o su ropa sin usar secador o máquina?
  • ¿Usa la carga completa de su lavadora cuando limpia su ropa?
  • ¿Paga sus facturas de forma electrónica y ya ni recuerda la última vez que recibió una cuenta por pagar en papel? Para las empresas emisoras, los ahorros en los costos del ciclo de vida de un documento en papel pueden ir en rango de entre USD$1 a USD$5.
  • ¿Toma su baño en una ducha o en una bañera? ¿Cuánto tarda en bañarse? Una ducha siempre utiliza menos agua que una bañera y, por supuesto, es mejor bañarse rápido. Son múltiples las acciones que un ciudadano puede realizar para ahorrar agua, véalas en este especial de El Espectador y Corona.
  • ¿Bota toda la comida que no consume durante el día? Refrigerar algunas sobras de comida, así como congelar los productos frescos, evita que se estropeen y le permite consumirlos posteriormente. Ahorrará dinero. Adicional, ¿solo compra fruta en formas y colores casi perfectos? A veces, comprar fruta o verduras de aspecto raro, o mejor, que no tienen el tamaño, forma o color adecuados es un buen negocio pues generalmente cuestan menos y además está contribuyendo a consumir alimentos que podrían terminar en la basura por cuenta de las fuerzas de mercado. Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), al año se pierden y se desperdician en Colombia 9.76 millones de toneladas de comida.
  • ¿Procura reciclar papel, plástico, vidrio y aluminio? ¡La economía del reciclaje es tendencia!
  • ¿Compra productos que no están excesivamente empaquetados?
  • ¿Ha considerado usar pañales de tela para sus hijos pequeños?
  • ¿Procura comprar productos locales? ¿Evita comprar de forma impulsiva? Apoyar los negocios en el barrio siempre promueve bienestar local. Además, evitar comprar más alimentos de lo que necesita evitará que al final termine botando y desperdiciando productos.
  • ¿Tiene auto? ¿Lo mantiene en buen estado? Un carro en buenas condiciones será más eficiente en su proceso de combustión y emitirá menos gases tóxicos. Eso sí, tenga claro que los vehículos a diésel contaminan mucho más que los de gasolina. ¡Reducir la polución por vehículos y motores sí es posible!
  • ¿Gusta del transporte público, la bicicleta u otros medios de transporte alternativos? Una ciudad sin polución requiere de diversas estrategias y múltiples acciones. El objetivo es no llegar a situaciones tan críticas como la ciudad de Lanzhou en China. La calidad del aire, del aire puro, es muy valioso. Incluso ya la venden enlatada por USD$7.
  • ¿Utiliza termos o botellas reutilizables para almacenar el agua o el café que consume diariamente? Menos dinero en productos de cafetería y reducción de desechos será su ganancia.
  • ¿Lleva su propia bolsa para hacer las compras? Ahora en Colombia, como en muchos otros países, cobran impuestos por usar bolsas de plástico, mejor tenga a la mano bolsas reutilizables.
  • ¿Le encantan las servilletas? Solo utilice las que necesita cuando compra comida para llevar.
  • ¿Sufre de ese mal de guardarlo todo? Done lo que no utiliza y que esté en buen estado.
  • ¿Está vacunado? Asegurar protección contra la enfermedad para su familia contribuye a la salud de todos a su alrededor.
  • ¿Participa en política? ¿Vota? Haga uso de su derecho a elegir y ser elegido para liderar su comunidad local, su ciudad o su país.

Para terminar, recuerde que el cambio siempre empieza por nosotros mismos. Por supuesto los objetivos de desarrollo mundial requieren de verdaderos compromisos de quienes son líderes a nivel político, económico, social y cultural, pero como ciudadanos de a pie no estamos exentos de nuestra responsabilidad. Cooperemos, un mundo mejor es posible.

Por: Pedro O. Hernández Santamaría

Twitter: @peter_ohs

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