Solo los imbéciles no cambian de opinión

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Si alguna vez su mamá le dijo “mijo/a, usted debe ser de una sola pieza”, su mamá seguro no participó en política.

La política es un universo en constante movimiento. Las ideas políticas están en permanente construcción. Pero algunos políticos colombianos exageran a la hora de moverse y cambian de opinión como cambian de calzones. Lo anterior no debería ser una sorpresa en un país con una coyuntura tan cambiante, tan llena de problemas y pocas soluciones. Aun así, las posiciones que han adoptado algunas de las voces más representativas de la política actual superan cualquier extremo.

Y no le estoy hablando de contradicciones ni inconsistencias, sino de otro campo en el que son reyes los políticos colombianos. Aquellos que, por un lado, ven en el agro una de las locomotoras de la economía, pero recortan el presupuesto de inversión del Ministerio de Agricultura (como pasó efectivamente en el presupuesto de 2017); aquellos que critican las “chuzadas”, pero han sido sus mayores promotores; aquellos que piden garantías para la oposición, pero tildan de mamertos y castrochavistas a todo el que piense distinto a ellos.

La frase que titula este texto la acuñó el entonces candidato Juan Manuel Santos en la campaña presidencial de 2010 cuando Noemí Sanín, también candidata, le recordó al actual presidente su apoyo al despeje que permitió los diálogos del Caguán con las FARC. En ese momento salió la máxima de que “Solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”, reconociendo que sí apoyó el despeje; él sí que sabe de cambiar de opinión.

En una editorial que escribió en El Tiempo el 3 de marzo del 2000 titulada “Educación y Equidad”, Santos criticaba los bajos salarios que ganaban los maestros públicos, abogando por un ajuste que permitiera una mejor remuneración a “quienes tienen la inmensa responsabilidad de educar a nuestros niños”. En ese momento era una “torpeza” del Gobierno, ¿Sería lo mismo en 2015 cuando los profesores hicieron paro pidiendo unos salarios más justos?

Pero no siempre el alumno supera al maestro. Más drástico aun es el cambio de opinión del expresidente Álvaro Uribe. El principal opositor al Proceso de Paz con las FARC, apoyaba en 2006 que se hicieran cambios en la constitución para que los guerrilleros pudieran llegar al Congreso “por el bien de la patria”:

“Si un acuerdo de paz aprueba que los guerrilleros de las Farc vayan al Congreso, hay que remover el obstáculo constitucional que lo impide, porque hoy el ordenamiento jurídico prohíbe la amnistía y el indulto para los delitos atroces. Entonces, en un acuerdo de paz con las guerrillas, ese cambio habría que llevarlo a efecto constitucional para que puedan ir al Congreso por el bien de la patria”

Si quiere escuchar esta perla, aquí está el link:

Pero de unos años para acá, al expresidente le parece un insulto a la institucionalidad que los desmovilizados de las FARC puedan acceder a curules como parte de los acuerdos de La Habana. Su actual posición es que se debe respetar la Constitución y que los culpables de delitos de lesa humanidad no deben participar en política. Él y todo su partido promovieron el “No” que resultó victorioso en el plebiscito, ¿será que alguna vez volverá a cambiar de opinión sobre el tema?

A nivel distrital, Enrique Peñalosa y Juan Pablo Bocarejo, actual secretario de movilidad, criticaban en 2012 la posibilidad de que el metro de Petro fuera elevado. Para los dos expertos los metros elevados eran generadores de ruido, deterioro del entorno, oscuridad; eran foco de inseguridad, no resolvían los problemas de tráfico.

Fuente: https://redcriticaonline.files.wordpress.com/2015/10/pec3b1aloser2.jpg
Fuente: http://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2017/01/Metro.jpg

¿Será que éste no oscurecerá ni generará delincuencia?

Mi ñapa internacional, para los que dicen que el “voltiarepismo” es un fenómeno global. En la pasada campaña por la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump criticó la intervención que realizó el gobierno de ese país en Irak en 2004. Para el presidente electo, la guerra en búsqueda de las armas de destrucción masiva que supuestamente tenía Sadam Hussein fue el factor que llevó al surgimiento del Estado Islámico, las revoluciones de la Primavera Árabe y en general de la inestabilidad política en Medio Oriente.

Trump no solo criticaba esta intervención, sino que afirma que desde un principio se opuso a que se enviaran tropas norteamericanas, algo que va en contra de sus creencias como miembro del Partido Republicano. Por eso el portal BuzzFeed rebuscó hasta encontrar una entrevista que le realizó Howard Stern el 11 de septiembre de 2002. En ella, Trump declara su apoyo a la guerra que tomó lugar meses más tarde en Irak. Palabras similares se leen en su libro “The America We Deserve”:

“We still don’t know what Iraq is up to or whether it has the material to build nuclear weapons. I’m no warmonger (…) But the fact is, if we decide a strike against Iraq is necessary, it is madness not to carry the mission to its conclusion. When we don’t, we have the worst of all worlds: Iraq remains a threat, and now has more incentive than ever to attack us.”

La política es un universo cambiante, pero prefiero políticos menos camaleónicos y más sensatos con sus posiciones.

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