Tipos de ‘ex’

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Cuando la relación amorosa termina queda un remanente, un pequeño recordatorio que, dependiendo del caso, puede convertirse en un karma. Lo llamamos ‘ex’.

Durante una relación sentimental el ser humano experimenta toda la gama de emociones que se mueven entre los extremos del amor ciego y el odio visceral. Un noviazgo no difiere en mucho de la relación con el poder en la política. Cuando la relación amorosa termina queda un remanente, un pequeño recordatorio que, dependiendo del caso, puede convertirse en un karma. Lo llamamos ex.

En la política pasa exactamente lo mismo. Al dejar un cargo con algún grado de poder, el funcionario queda relegado a ser ese remanente, ese ex. Hablaremos entonces de los tres tipos más corrosivos de ellos.

El exfuncionario descarado:

Hay varios ejemplos. Uno reciente es el de Gustavo Moreno, exdirector anticorrupción de la Fiscalía General de la Nación, capturado, irónicamente, por corrupto. Más específicamente por exigir dinero a cambio de favores judiciales. Es como la pareja que te dice que jamás ha puesto los ‘cachos’ y eso le da cierta superioridad moral, pero a la primera oportunidad… ¡Tenga! ¡Tome estos bonitos cuernos que le combinan con la camisa!

Otro caso es el del ex Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, cuya reelección fue anulada por el Consejo de Estado. Esto debido a que, en uso de sus poderes, otorgó cargos en la entidad a familiares cercanos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que lo postularon. “Yo te elijo, tú me elijes”. Por si fuera poco, antes de irse dijo que su salida de la Procuraduría había sido pactada en La Habana durante las conversaciones de paz entre el Gobierno y las FARC. Una falacia sin sustento alguno. Es la misma pareja que posa de ser moralmente superior, te ha puesto los ‘cachos’ y te dice, con todo el descaro, que son inventos tuyos o de los demás para desestabilizar la relación.

El exalcalde conflictivo:

Para nadie es un secreto que muchas de las obras que quería llevar a cabo Gustavo Petro, durante su alcaldía en la capital del país, no se pudieron realizar por cuenta de su pelea cazada con el Concejo de Bogotá. A esto hay que sumarle la pelea contra los medios, contra el procurador Ordóñez, el descontento de sectores de la ciudadanía con su administración y los frecuentes problemas de ejecución. Sin embargo, alcanzó a dejar firmados algunos proyectos con algún porcentaje de avance para que la siguiente administración los terminara.

La llegada del alcalde Peñalosa, un visionario con estudios que no son maestrías o doctorados pero que, en la práctica, son más baratos y hacen lo mismo (ni siquiera son homologables en Colombia, dice él), marcó un punto de inflexión entre dos movimientos y estilos de gobierno. Son visiones diametralmente opuestas. Esto ha generado una ola de mensajes vía Twitter del antecesor reclamando victorias o criticando todo lo que el actual alcalde realiza. Es como esa expareja que te echa todo en cara y te reclama por cosas que haces en tu nueva relación. Nada le gusta.

El expresidente que no te supera:

Nuevamente Twitter fue el escenario de una pelea que está lejos de terminar. Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos empezaron a distanciarse y a mandarse indirectazos durante los primeros años de gobierno del hoy premio Nobel de Paz. Aunque de derecha, Santos se desligó del estilo de gobierno de Uribe. Por esto fue llamado traidor. Las cosas empeoraron al empezar los diálogos de paz en Cuba con la guerrilla de las FARC.

Nada, absolutamente nada de lo que haga Santos le gusta a Uribe. El plebiscito del 2 de octubre para aprobar o no lo firmado en La Habana fue un pulso que ganó el uribismo (por un escaso margen) con una campaña cuestionable y no ajena a la polémica por cuenta de las declaraciones del gerente de la misma, Juan Carlos Vélez Uribe, para el diario La República. Aunque ganó el No, se logró hacer una serie de modificaciones a los acuerdos, vinculando a la oposición, para buscar una salida pronta a una situación que nadie esperaba. Aun así hay desconfianza en el proceso, noticias falsas y descontento.

Estamos ante una expareja que te quiere hacer la vida imposible, que espera cualquier paso en falso tuyo para criticar todo lo que haces. Es, claramente, alguien que no te ha superado.

¿Vale la pena mencionar al expresidente Andrés Pastrana? Es que como dice una cosa, dice la otra. Primero llamó a rodear al presidente Santos y al proceso de paz, para luego criticar el proceso con los paramilitares llevado a cabo por Uribe. Ahora hace lo opuesto: dice que el país se le entregó a las FARC (en zonas veredales, con verificación de la ONU y desarmadas en general) como si nadie se acordara de su fallido proceso de paz y la zona de distención del Caguán: ¡cinco municipios completos entregados a la guerrilla! Elogia el trabajo de Uribe (al que antes criticaba fuertemente) y se ha unido a él con miras a las elecciones presidenciales de 2018. Dos exnovios que se han unido para hacerle la vida imposible a quien fuera su pareja.

Por: Chejo García

Twitter: @ChejoGarcia 

 

 

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