Una maquinaria llamada educación

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En los últimos días la Universidad de los Andes ha vuelto a ser noticia por otro hecho desafortunado. A pesar de que son muchos los afectados, en este caso la integridad física de nadie se vio perjudicada.

Por: Javier Ardila

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Para nadie es un secreto que la Universidad de los Andes es una de las más costosas del país. Pero que un semestre cueste 22 veces el salario mínimo no puede ser pasado por alto por la prensa[1] o los estudiantes y padres de familia que lo tienen que pagar. Lastimosamente hay pocos indicios de que esta alegoría pública vaya a tener algún efecto. Sin embargo, entender qué implica esto para Colombia es fundamental si queremos replantear el sistema educativo de una manera que aporte al país.

Hay que comenzar diciendo que los Andes está lejos de ser la única universidad con costos millonarios por semestre. Una búsqueda rápida en línea revela que las principales ciudades del país cuentan con sus propias universidades privadas cuyos semestres se sitúan entre los cinco y diez millones de pesos: la Eafit en Medellín[2], la Javeriana de Cali[3] o la Universidad del Norte en Barranquilla[4]. Esta pesquisa también muestra que no es difícil encontrar en ciudades intermedias universidades con matrículas cercanas a los cinco millones de pesos.

Vale decir que esto no tiene nada de raro: los colombianos crecemos con la idea de que lo más caro siempre es lo mejor. Es así como de la misma manera que consideramos al caviar y a los mariscos como los mejores alimentos, cuando vemos una matrícula de varios millones de pesos asumimos que también es mejor.

Fuente: Cálculo del autor con datos obtenidos de El Observatorio de la Universidad Colombiana http://www.universidad.edu.co/index.php/indicadores-de-la-u-mainmenu-11/estudiantes-en-ies-pcas-y-privadas-mainmenu-91

 

Es relativamente fácil soportar este argumento. Un vistazo rápido al comportamiento histórico de las matrículas en la gráfica revela que solo después de la crisis de los 90, las universidades públicas empezaron a ser más frecuentadas que las privadas. Sin embargo, también se observa que conforme fuimos saliendo de la crisis, las universidades privadas volvieron a repuntar, una tendencia que llevó a que hoy el número de estudiantes en los dos sectores estén casi emparejados. Si bien esta correlación no es concluyente, es lógico pensar que, entre mayor ingreso disponible, las personas invertirán más dinero en darle mejor educación a sus hijos.

Otro hecho que parece soportar este argumento es quizás uno de los elementos más controversiales del programa Ser Pilo Paga. Este es que solo un 16%[5] de los estudiantes beneficiados optaron por estudiar en una universidad pública, escogiendo la gran mayoría un centro privado. Si bien en este caso también se pueden dar otras razones para explicar esta preferencia, como el aprovechar la oportunidad de estudiar en universidades impagables para muchos como el caso de los Andes, no se puede desvirtuar el argumento de que, para gran parte de los colombianos, la buena educación universitaria es costosa.

Independientemente del ranking[6], las universidades públicas y privadas comparten los primeros escalafones casi que mano a mano. Y si bien los Andes puntea en la mayoría de estos, la Universidad Nacional tampoco se queda atrás. Entonces, ¿cómo se puede entender que tantas personas, incluidos los estudiantes más brillantes de la educación secundaria, tengan una marcada preferencia por la educación privada?

Aunque podríamos hablar de prejuicios sin fundamento, todo parece indicar que los colombianos ven la educación como un bien de lujo. Es decir, la educación es más valiosa en la medida que otra persona no pueda acceder a esta. Esto no solo va en contra de lo que los rankings internacionales nos muestran, sino que de ser cierto también traería consecuencias nefastas para la movilidad económica en nuestro país.

Si se supone que la universidad es el sitio que fomenta la movilidad económica en Colombia, mientras un título en una universidad pública no sea tan valioso como uno de una privada, las oportunidades de los colombianos que van a estas nunca serán comparables a las de los que asisten a sitios prestigiosos. Iniciativas como Ser Pilo Paga, aunque puedan ser bien intencionadas, solo ayudan a empeorar esta situación.

 

[1] https://www.las2orillas.co/estudiantes-de-los-andes-se-cansaron-de-pagar-mas-de-16-millones-cada-semestre/

[2] http://www.eafit.edu.co/admisiones/Documents/Programas-Pregrado.pdf

[3] https://www.javerianacali.edu.co/sites/ujc/files/node/field-documents/field_document_file/acuerdo_no_646.pdf

[4] https://www.uninorte.edu.co/web/admisiones-pregrado/valores-de-pregrado

[5] http://www.semana.com/educacion/articulo/ser-pilo-paga-universidades-privadas-reciben-dinero-de-ser-pilo-paga/479620

[6]Art Sapiens 2017 /  Webometrics /Times Higher Education / QS World University Ranking

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