¿Una mujer no podría ser presidente de Colombia?

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Pareciera que para que una mujer sea presidente de Colombia debe presentarse la combinación de varios factores: una hecatombe, una invasión de extraterrestres y, en el mejor de los casos que los políticos colombianos vayan a trabajar de verdad, se bajen el sueldo y ganen el mismo salario que un docente de colegio público.

Por: Oscar Andrés Martínez

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Hablando en serio, el censo nacional electoral informa que existe un mayor potencial femenino para participar en las elecciones del 2018 con todo y abstencionismo. Así mismo, las cifras proyectadas de población entregadas por el DANE indican que hay más mujeres que hombres en el país. Sin embargo, tanto los índices de homicidios y agresiones contra la mujer, como la desigualdad laboral, van en aumento y lo más importante, la participación política y en cargos públicos por parte de las mujeres no avanza.

 

De acuerdo con la Registraduría Nacional del Estado Civil[1] y el censo nacional electoral en Colombia hay 18.461.828 mujeres habilitadas para participar en las elecciones, donde los departamentos con mayor potencial electoral femenino son Bogotá con 3.033.992, seguido por Antioquia con 2.418.664, en tercer lugar, está Valle con 1.847.023, luego Atlántico con 958.228 y Cundinamarca con 915.107. Estos cinco departamentos suman la no despreciable cifra de 9’172.944 votos, todo un botín para esta época de elecciones. Aun así, el abstencionismo en las presidenciales de 2014 para la segunda vuelta fue del 52,03 %.

 

Por otra parte, las cifras proyectadas de población a 30 de junio de 2017 según el DANE[2], señalan que hay 24.953.862 mujeres en Colombia. Si se contrasta este número con el censo electoral, se puede inferir que el 74% de las mujeres puede hacer uso de su derecho al voto. Sin embargo, los índices de homicidios contra la mujer son realmente alarmantes. De acuerdo con medicina legal[3], los homicidios de mujeres en 2015 fueron 670 y para el 2016 la cifra aumentó a 731, con lo cual ese 74% de mujeres haciendo uso de su derecho a votar tendrían una tendencia a la baja.

 

Ahora bien, en materia de desigualdad salarial entre hombres y mujeres graduados de educación superior, las tasas se redujeron en los últimos ocho años del 15,1% al 11,8%, donde una mujer egresada de la universidad puede llegar a recibir un salario promedio de $1.877.000 y un hombre $2.130.000 según el Ministerio de Educación. En realidad, una mujer que se esfuerza para cumplir los mismos requisitos para graduarse de la universidad que un hombre no puede salir a devengar menos, es aquí donde la desigualdad laboral e inequidad de género prevalecen desde la educación media hasta la superior.

 

La realidad es que solo el 20,4% del total de congresistas en Colombia son mujeres, una clara evidencia de que la participación política y en cargos públicos por parte de las mujeres no avanza. A pesar de ese porcentaje, y de la imagen desfavorable que tiene el Congreso, la mejor calificación entre los Representantes a la Cámara en 2017 fue para las mujeres ocupando los dos primeros lugares. Adicionalmente, está la participación en cargos públicos a través de la ley de cuotas promulgada en el año 2000. A grandes rasgos, esta ley indica que para la dirección y manejo de las entidades públicas se deben estructurar ternas de candidatos donde uno de los candidatos sea una mujer, sin embargo, esta ley de cuotas se ha convertido en un saludo a la bandera, porque las ternas son estructuradas para cumplir ese requisito y al final todos sabemos en qué termina el nombramiento.

 

Este país no está preparado para ser gobernado por una mujer, dirán muchos colombianos, pero, si un país como Chile, que después de la dictadura de Pinochet, ha sido gobernado por una mujer en dos ocasiones, como es el caso de Michelle Bachelet, ¿por qué Colombia no puede ser gobernado por una mujer después de 50 años de conflicto armado?

 

Con la anterior información, es posible responder la pregunta de por qué una mujer no podrá ser presidente de Colombia, los factores como el abstencionismo electoral, la desigualdad salarial, la agresión y violencia contra la mujer, la falta de representatividad en los cargos del Estado y la mal llamada falta de solidaridad de género entre las mujeres son las razones por las cuales el país pierde la oportunidad de liberarse de ese machismo que ha gobernado por más 200 años.

 

Si todas las mujeres en capacidad de ejercer su derecho constitucional de votar lo hacen, probablemente se podría sentar un precedente ante esta sociedad machista con una mujer que sea presidente de Colombia, y de tal forma se demuestre que la polarización desarrollada por el discurso mediático y machista sobre la igualdad y la democracia no sirve para nada.

[1] http://www.registraduria.gov.co/-Censo-Electoral,3661-.html

[2] http://www.dane.gov.co/reloj/

[3] http://www.medicinalegal.gov.co/documents/88730/4023454/genero.pdf/8b306a85-352b-4efa-bbd6-ba5ffde384b9

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