Publicado el 27 Marzo, 2019

Bogotá no mejoró para todos. Parte I: Sin seguridad, no hay ciudad

A poco menos de un año para dejar el Palacio de Liévano, Enrique Peñalosa deja una sensación de malestar en la mayoría de los ciudadanos. El alcalde incumplió una de las principales tareas para las que se le eligió, pues la percepción de seguridad sigue deteriorándose.


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La comunión entre la ciudad y sus ciudadanos debe ser una agenda de política pública impulsada por gobernantes y las instituciones que deben velar por una gobernanza eficiente de los centros urbanos, y más aún en megaciudades que son en últimas la carta de presentación de cualquier país. Los gobiernos locales deben articular sus esfuerzos sin dejar de lado el conocimiento y las necesidades de los ciudadanos.

Bogotá no es la excepción en esa búsqueda de comunión, y además es una ciudad que representa un reto en materia de diseño de políticas en materia de seguridad, movilidad y desarrollo urbano, teniendo en cuenta que su densidad poblacional[1] (24.643 personas por kilómetro cuadrado) es comparable con ciudades como Delhi (India) o Lagos (África). La política de seguridad es posiblemente la que más impacta en la confianza de los ciudadanos con Bogotá.

Percepción de seguridad en la ciudad

Tomado de: Encuesta de percepción ciudadana. Bogotá Cómo Vamos (2018).

En este sentido, es evidente que este gobierno distrital quedó en deuda frente a los problemas de inseguridad en la ciudad. El gráfico anterior, tomado de la encuesta de percepción ciudadana muestra que, al inicio del periodo Peñalosa 2, los bogotanos tuvimos una reacción de esperanza en las políticas que se vendrían, sin embargo, los dos años siguientes el indicador rebotó a tasas de 54% en 2017 y 57% en 2018. El error del gobierno distrital es heredado, pues tanto la administración anterior como esta consideraron que la percepción de inseguridad no es un buen predictor del estado de la ciudad en esta materia.

Al comparar el cambio entre los años 2017 y 2018, localidades en donde se esperaba un mejoramiento en las condiciones de seguridad, no respondieron a las intervenciones del gobierno distrital. Por ejemplo: a mediados del año 2016 se intervino el Bronx, sin embargo, en los años posteriores, el indicador de percepción de inseguridad en las localidades del centro de la ciudad (Puente Aranda, Mártires, La Candelaria y Santa Fe) creció de 46% en 2016 a 60% en 2018[2]. La ciudad, al parecer, no es mejor para todos.

Sin embargo, contrastando estos resultados con lo reportado por la Secretaría Distrital de Seguridad, algo no cuadra. Para ellos Bogotá sí es una ciudad mejor para todos. Los indicadores de homicidio, hurto y riñas en la ciudad cayeron entre los años 2017 y 2018, no especifican cuánto, pero han caído[3].  En efecto algo va mal, la Alcaldía no está tomando decisiones en su política de seguridad en un ambiente que permita generar confianza de los ciudadanos. Una cosa dice su Secretaría de Seguridad, otra cosa dicen las noticias, los reportes independientes y las calles de la ciudad. Al momento de escribir esta nota, acabábamos de presenciar que a una joven le robaron parte del cabello en TransMilenio y que un sujeto domiciliario de Rappi intentó robar en el edificio donde había llevado un domicilio previamente.

Estamos a menos de un año para que el alcalde entregue las llaves del Palacio de Liévano y por ahora ellos andan pensando en la rendición de cuentas 2018 #BogotáSinCarreta. A su vez el Concejo viene debatiendo si dan o no acceso gratuito a policías y militares al Sistema Integrado de Transporte, con el afán de probar un nuevo ungüento de seguridad. Ninguno se da cuenta de que el crimen va unos pasos adelante. En suma, el alcalde nos incumplió en sus promesas, pues olvidó que sin seguridad no hay ciudad mejor para todos.

Adendum. Desde ya empiezan a perfilarse los posibles candidatos a la Alcaldía Mayor de Bogotá, pero los problemas de seguridad en la ciudad persisten con el paso del tiempo. Los ciudadanos no nos sentimos seguros en nuestra ciudad. Hay que pensar en una política de seguridad integral, una estructura institucional robusta y de largo plazo. Bogotá necesita gobernantes que no vean en ella solo un trampolín político.


[1] https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01944363.2015.1081567?journalCode=rjpa20

[2] http://www.documentcloud.org/documents/5410918-EPC-2018-FINAL.html#document/p41

[3] https://scj.gov.co/es/noticias/distrito-present%C3%B3-los-avances-seguridad-2018-los-di%C3%A1logos-ciudadanos


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