Publicado el 10 Febrero, 2019

¿Cómo tener una tarjeta de crédito y no morir en el intento?

La bancarización es un factor clave para impulsar el desarrollo económico de un país. Los servicios financieros tienen la facultad de facilitar el consumo, aumentar las posibilidades de inversión, dar acceso a créditos o asegurarnos frente a eventos imprevistos. Pero…


Síguenos en: | | |


Sin embargo, la tenencia de productos financieros puede convertirse en un verdadero suplicio, especialmente cuando no se realiza la planeación necesaria al momento de solicitar un crédito. En particular, los créditos de consumo a través de las tarjetas de crédito son un dolor de cabeza cada vez que llega el fin de mes.

En Colombia, a corte de julio de 2018, el monto que los colombianos le debíamos al sistema financiero por créditos de consumo era de 129 billones de pesos, de acuerdo con la Superintendencia Financiera. Cerca del 15% del PIB de Colombia, o 365 veces lo que le costó el fichaje de CR7 a Juventus (para que los aficionados al fútbol dimensionen).

Este dato no es bueno ni malo, es simplemente el valor económico que los colombianos decidimos traer del futuro para comprar cosas en el presente. Estas decisiones de consumo han sido estudiadas ampliamente por los economistas, teniendo en Irving Fisher el pionero en los análisis de la elección intertemporal.

También te puede interesar esta nota: Aprenda a leer la factura de su tarjeta de crédito

Para resumir la teoría, los consumidores prevén el ingreso que tendrán a lo largo de su vida y eligen su consumo presente y futuro de manera que maximicen su bienestar. Cada persona presenta unas preferencias entre lo que consumirán hoy versus lo que consumirán mañana; a esto se le denomina Tasa Marginal de Sustitución Intertemporal. En otras palabras, yo decido si me compro unas galletas hoy o me las compro mañana, dependiendo de qué me da más utilidad. ¡Qué racionales somos!

Y después de todo, ¿cuál debería ser la decisión racional para usar mi tarjeta de crédito? Al final de cuentas, pedir un crédito resulta racional. Si me quiero comprar el último iPhone, ¿para qué ahorrar dos años y adquirirlo cuando ya no esté de moda?

El problema radica en el uso de las tarjetas de crédito. Aunque están diseñadas para realizar este tipo de compras, debería ser distinto: aquellos que manejan de manera disciplinada sus finanzas personales saben que una tarjeta de crédito es para todo menos para comprar a crédito. ¡Vaya confusión!

Pues bien, existen tres mandamientos, casi bíblicos, a la hora de usar una tarjeta de crédito si no quieres que sea un dolor de cabeza más.

Mandamiento 1: nunca pagaréis nada con tu tarjeta de crédito a menos que podáis pagarlo con tus recursos disponibles. Surge la pregunta natural: ¿y entonces para qué la tarjeta de crédito si podía haberlo comprado con efectivo o con mi cuenta de ahorros? La razón es sencilla. El uso de este instrumento financiero permite aumentar el score de crédito (puntaje que todos tenemos y que indica qué tan buena paga somos). Con cada uso que hacemos estamos escribiendo un historial. Aquí supongo que, si tengo los recursos para pagar de contado, pagaré la tarjeta a fin de mes sin problema.

Mandamiento 2: nunca diferiréis la factura a más de una cuota ni utilizaréis todo el cupo. Bueno, en este caso puede ser más flexible. El punto es reducir el número de cuotas para pagar el menor interés posible. Si sigue el mandamiento 1 no tendrá problema en pagar a una cuota, lo importante es no pagar sobrecostos por la tenencia de este producto. Igualmente, utilizar el cupo total no se ve bien por parte de las centrales de riesgo. Una buena regla puede ser la de no utilizar más del 80% del cupo.

Mandamiento 3: nunca desembolsaréis cuota de manejo. Dependiendo del banco, el cobro puede ir desde los $8.700 a los $21.000 pesos mensuales, aunque el pago varía entre mensual o trimestral anticipado o vencido. Lo importante es que muchos bancos ofrecen la primera tarjeta sin cobro de manejo, generalmente por un año. A esto es a lo que hay que apostarle, y una vez pase el año (si se siguen los mandamientos 1 y 2), el banco reconocerá tu score positivo y te alargará el periodo de gracia (hasta puede dejártela vitalicia). Si no es así, pásate a otro banco, alguno reconocerá tu disciplina.

En resumen, hay que entender que la tarjeta de crédito debe ser un instrumento para generar historial crediticio. Cuando realmente se quiera hacer uso de un crédito importante, como vivienda o educación, lo obtendrás más fácil y a tasas mucho más bajas.

¿Y si realmente quiero el iPhone y no tengo cómo comprármelo hoy? A menos de que preveas con absoluta certeza un ingreso que cubrirá las cuotas, ¡sugiero que revises tu Tasa Marginal de Sustitución Intertemporal para ajustar las preferencias de consumo y no quererlo todo hoy!

Comparte este artículo

comments icon 0 comments
bookmark icon

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *