Publicado el 4 Agosto, 2019

El pago igualitario no existe

Con el triunfo de Egan Bernal nos dimos a la tarea de analizar los pagos recibidos por otros deportistas nacionales e internacionales este año. La abismales diferencias confirman la inexistencia del pago igualitario entre las disciplinas deportivas.


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La victoria de Egan Bernal en el Tour de Francia es la primera de un deportista latinoamericano en la historia de esta gran vuelta. La gran hazaña debería tener una remuneración semejante en términos económicos, pero lamentablemente no es así. En esta entrega, El Mal Economista analiza los pagos recibidos por otros deportistas nacionales e internacionales este año y encuentra diferencias abismales que confirman la inexistencia del pago igualitario entre las disciplinas deportivas.

Ciclismo

El pasado domingo 28 de julio, Egan Bernal se consagró como el campeón del Tour de Francia. El premio entregado por los organizadores y patrocinadores del evento asciende a 500.000 euros, equivalentes a 1.790 millones de pesos. No obstante, es de común acuerdo que todos los premios obtenidos por los miembros del equipo (etapas, camisetas, clasificación general) sean repartidos entre los ocho corredores participantes. De esta manera, se esperaría que el pago total obtenido por Bernal sea inferior a los 1.000 millones de pesos.

Tenis

El 13 de julio, Juan Sebastián Cabal y Robert Farah se coronaron como campeones del torneo de tenis más antiguo del mundo: el Campeonato de Wimbledon. Los colombianos se hicieron acreedores de un premio de 540.000 libras esterlinas, equivalente a cerca de 2.150 millones de pesos. En toda su carrera, los doblistas acumulan una bolsa de premios cercana a los 11.000 millones de pesos. La diferencia frente al premio que obtuvo Novak Djokovic por ganar la versión en sencillos del mismo campeonato es cinco veces más grande que la obtenida por los tenistas colombianos. En el total de su carrera, Djokovic ha ganado más de 130 millones de dólares, equivalentes a más de 430.000 millones de pesos.

Fútbol

El contexto en el deporte con mayor audiencia en el mundo es diametralmente opuesto. Los futbolistas reciben sueldos mensuales por su trabajo, que son acordados previamente en un contrato con el club, independientemente de cuál sea su desempeño durante la temporada. Los sueldos y los premios que otorga el club al futbolista tienen en cuenta, además de su posible desempeño, condiciones de mercado como la venta futura del jugador, su aporte a la venta de mercancía del club o la apertura a nuevos televidentes o consumidores de nuevos mercados (países) según sea la procedencia del jugador.

En ese contexto, podemos encontrar que Lionel Messi obtendrá un pago total de 130 millones de dólares por la temporada 2019, es decir, cerca de 430.000 millones de pesos. Como se mencionó anteriormente, esta es la cifra de premios que ha obtenido Novak Djokovic en toda su carrera. Lo más impresionante de los salarios en el fútbol es la distancia entre los presupuestos entre un equipo y otro, más aún, dentro de una misma plantilla. El caso más evidente de los últimos tiempos corresponde a Gareth Bale: un delantero o extremo del Real Madrid que anotó tan solo ocho goles en la liga pasada y su salario está cercano a los 130.000 millones de pesos.

De manera comparativa, se puede analizar el valor del equipo con mayores activos del fútbol colombiano: según la Superintendencia de Sociedades, el valor, tanto de ingresos como de patrimonio de Atlético Nacional es cercano a los 98.000 millones de pesos. Esto muestra que el salario de una temporada de un jugador, que no es titular en el Real Madrid, es mayor a los activos del club más rico de todos en el Fútbol Profesional Colombiano.

Este contexto sobre pagos no igualitarios también existe dentro de un mismo equipo de fútbol. El jugador chileno del Junior de Barranquilla, Matías Fernández, recibe mensualmente un salario entre los 250 y los 300 millones de pesos, mientras que un compañero suyo, Daniel Moreno, puede llegar a recibir entre 7 y 15 millones de pesos mensuales: una diferencia del 2.000%. Es evidente que los salarios no están determinados por el desempeño de los jugadores ni su contribución al equipo, sino que responden a condiciones de mercado más complejas como la edad del jugador, su nacionalidad, la actividad en redes sociales, la posible venta de camisetas, el valor futuro de venta, entre otras cosas.

Ahora bien, el caso del fútbol femenino presenta, además de las condiciones descritas anteriormente, una disparidad en las condiciones y apoyos por parte de las federaciones nacionales. En términos de derechos y acceso a oportunidades igualitarias, el reclamo es necesario y requiere la atención de todos los países y clubes profesionales. Sin embargo, la reclamación sobre el pago igualitario (abanderada por las actuales campeonas mundiales del fútbol femenino) no está en manos de los organismos nacionales o internacionales sino de las organizaciones privadas (clubes, confederaciones, torneos, etc.) que ofrecen pagos y premios que están condicionados a los patrocinadores, los derechos de televisión y, sobre todo, a la demanda del público.

Así las cosas, es evidente que el pago igualitario no existe, y sus razones van más allá de las disciplinas deportivas, los países o el género. Lastimosamente, los deportistas no son remunerados muchas veces de acuerdo con la competencia que ganaron o con su desempeño inmediato en una temporada. Por esa razón, vemos que el ganador del Tour de Francia puede tener un salario mensual menor que el de un futbolista que esté toda la temporada en la banca.


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