Publicado el 8 Enero, 2019

¿Es cierto que la Universidad Pública está olvidada?

Como en El Mal Economista nos gusta ver las cosas de manera diferente, decidimos hacer un artículo en el que se hable un poco de la historia de la universidad pública en Colombia y, sobre todo, de su decadencia, que ha llevado a dos generaciones de estudiantes a preguntarse si serían ellos los últimos colombianos en acceder a este beneficio.


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Uno de los hechos para recordar que nos dejó el año 2018 fueron las marchas estudiantiles. El año cerró con un acuerdo entre representantes estudiantiles y el Gobierno del presidente Iván Duque en el que este último se comprometía a invertir 4,5 billones de pesos en la Educación Superior pública del país durante los próximos cuatro años, de los cuales 1,34 billones irán a la base presupuestal de estas instituciones. El acuerdo se logró luego de casi cuatro meses de paro estudiantil y no pocas manifestaciones y protestas por parte de los estudiantes.

El tema recibió bastante atención de los medios, principalmente enfocándose en las precariedades de la financiación del sistema de universidades públicas y la sensatez (o no) de las peticiones estudiantiles y las respuestas del Gobierno. Y claro, en los conflictos ocurridos durante las protestas. Pero como en El Mal Economista nos gusta ver las cosas de manera diferente, decidimos hacer un artículo en el que se hable un poco de la historia de la universidad pública en Colombia y, sobre todo, de su decadencia, que ha llevado a dos generaciones de estudiantes a preguntarse si serían ellos los últimos colombianos en acceder a este beneficio.

El nacimiento de la universidad pública en Colombia

 Oficialmente, la universidad como institución nació en nuestro país en 1580, cuando se fundó el Claustro de la Universidad Santo Tomás, que en aquel entonces simplemente se llamaba Universidad de Estudios Generales. Vendrían más adelante la Universidad Javeriana (1622), el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (1653) y la Universidad San Buenaventura (1715). Todas estas instituciones se enmarcaron en la tradición universitaria religiosa medieval, enfocándose en estudios asociados a las artes, las humanidades y la teología tomista, y su dirección estuvo a cargo de las diversas comunidades religiosas (dominicos, jesuitas, agustinos).

Ya durante la Colonia el gobierno virreinal estaba interesado en independizar sus estudios de la teología y en crear sus propias instituciones educativas. Lamentablemente (para ellos), antes de que pudieran poner manos a la obra comenzaría el proceso que terminó en nuestra Independencia, dejando en hombros republicanos la tarea de realizar este proyecto.  Durante los primeros años de la República presenciamos el nacimiento de las primeras universidades laicas colombianas: en 1823 la Universidad de Antioquia, en 1824 la Universidad del Cauca, en 1826 la Universidad de Cartagena y, finalmente, en 1830 la Universidad Central de la República, eje del proyecto santanderista que buscaba construir un sistema nacional de universidades.

Este sueño tendría vida corta. La combinación de una profunda inestabilidad política, un Estado sometido a continuas crisis económicas, la influencia de la Iglesia Católica y el compromiso de algunos miembros del liberalismo radical con las libertades personales llevaron al cierre, suspensión o entrega a las órdenes religiosas de estas universidades.

Fueron los liberales radicales, victoriosos luego de la Guerra Civil de 1863, quienes recomenzarían       la construcción de este sistema, y sería bajo su tutela que nacería, el 22 de septiembre de 1867, la Universidad Nacional de Colombia. Punta de lanza del proyecto liberal republicano, eje de la construcción de una nación a partir de la educación laica. La Universidad Nacional sería sucedida por la Escuela de Minas de Medellín y la Escuela de Minas de Ibagué, fundadas ambas en 1886 (la Escuela de Ibagué, sin embargo, tendría una corta vida y cerraría sus puertas en 1887).

Y bueno, para no alargar demasiado el relato, baste con decir que durante la Regeneración y la República Conservadora (1886 a 1929) este proyecto quedó en fuego bajo, pues la Universidad Nacional perdió gran parte de su autonomía, dividiéndose en Facultades independientes bajo la tutela de sus respectivos ministerios (aunque en términos sociales mantuvo su prestigio e importancia).

La República Liberal y el nacimiento de un proyecto nacional de educación

 En 1930 Colombia tuvo un cambio de régimen, y por primera vez desde 1886 un liberal (en este caso, Enrique Olaya Herrera) se encontró en la presidencia del país. Olaya realizó algunos cambios en el funcionamiento de la política colombiana, pero sería su sucesor, Alfonso López Pumarejo, quien realmente marcaría la diferencia con el periodo conservador. Su presidencia fue uno de los periodos más interesantes de nuestra historia reciente, y bajo la bandera de la llamada Revolución en marcha comenzó la construcción de un proyecto liberal que en buena medida sigue influenciando nuestro país en la actualidad.

Parte de este proyecto se fundamentaba en la construcción de un sistema público de educación superior. Los esfuerzos estatales por diseñar y organizar este sistema comenzaron con la creación de la  Escuela Superior de Agricultura Tropical en Palmira (1934), Escuela Normal Superior (1936), la reestructuración de la Universidad Nacional (y la creación de su actual campus en lo que entonces eran las afueras de Bogotá), la Universidad del Atlántico (1941), la Universidad del Tolima (1945), la Universidad Industrial de Santander (1947) y la Universidad Popular de Caldas (1943, aunque se dividiría unos años después en la Universidad de Caldas y la Sede Manizales de la Universidad Nacional), entre otras (Soto, 2005).

Y por algunas décadas, este sistema brindó sus frutos. Los cupos crecían año tras año y daban a jóvenes (por lo general de clase media o alta) la posibilidad de proseguir sus estudios y conseguir una buena posición en el sector público o el sector privado, además del prestigio asociado a ser parte de una universidad. Pero en el marco de la rápida urbanización de las décadas de los 1950’s, 60’s y 70’s (en no poca medida debido a la violencia vivida por nuestro país) las universidades públicas pronto se quedaron cortas ante la demanda, y el país vio surgir una creciente oferta de universidades privadas para mantenerse al ritmo del gran número de jóvenes que aspiraban a acceder a la educación superior.

La pérdida de importancia de la universidad pública

 Lamentablemente, nos fue difícil encontrar estadísticas relativas a la totalidad de la educación superior; sin embargo, las cifras relativas a la Universidad Nacional sirven bien para ilustrar lo que ocurrió en el periodo posterior a 1970.

Como dato curioso, en este periodo sucede también que la Universidad Nacional se distancia del Gobierno y crece la influencia de grupos que buscan un cambio social profundo, ya sea por medios legalistas o revolucionarios.

Volviendo al tema, la Universidad Nacional alcanzó la cúspide de su importancia en términos estatales a finales de la década de 1930. En aquel periodo, la Universidad llegó a representar casi el 25% del presupuesto de educación y hasta el 1,5% del total del presupuesto nacional. Sin embargo, hay que ser cuidadoso con estas cifras, pues estamos hablando de los costos de construir el campus (una inversión que se haría una única vez).

A partir de este momento la UNAL redujo su participación en proporción al gasto en educación, pero como la inversión en educación se incrementó (pasando de 7,5% del total en 1945 a 25,5% en 1977, año del máximo valor) su inversión se mantuvo constante, representando entre 1 y 1,5% del total del presupuesto nacional… hasta 1985[1].

Pero en el marco de la crisis de los 1980’s esta inversión comenzó a reducirse. La UNAL pasaría a representar el 0,6% de la inversión nacional en 1991, y de ahí en adelante el número no haría sino bajar, hasta convertirse en el 0,3% del total en 2016.

En pocas palabras, la Universidad Nacional ya no es una prioridad para el país. En este mismo periodo (1991-2016) el número de estudiantes matriculados se duplicó, pasando de 26.204 a 53.451, y en consecuencia la participación de la nación en el presupuesto de la UNAL pasó de casi el 100% en 1965 a menos del 55% en 2016 (Bonilla y González, 2017).

Lo demás lo consigue la Universidad como mejor puede.

El costo de la Universidad Nacional

 Y ya que estamos en ello, vale la pena revisar lo que realmente le cuesta la Universidad Nacional al país.

De acuerdo con cifras del 2013, aquel año la Universidad tenía un total de 51.306 estudiantes matriculados (Universidad Nacional, 2014) para un presupuesto total de casi un billón 400 millones de pesos.

Pero es importante notar que de esta cantidad la Universidad puso una parte considerable. El Gobierno contribuyó con 763.644 millones de pesos o 55% del total (Bonilla y González, 2017), lo cual si lo analizamos por estudiante nos brinda un costo de $14’865.000 al año, o poco menos de 7 millones y medio por semestre.

Para 2018, el presupuesto total aportado por el Estado fue de 1 billón 14 millones de pesos. Lamentablemente no encontramos cifras sobre el número de estudiantes de este año, pero aun suponiendo que se mantuviera constante (que no lo hizo, pues ha aumentado año tras año) estamos hablando de un costo de apenas 19 millones 700 mil pesos por año, o poco menos de 10 millones por semestre.

Por supuesto, hay una realidad de desfinanciación, pero si la Universidad Nacional es representativa de las demás universidades públicas, lo que tenemos es un costo por estudiante que le resulta al contribuyente más barato que el de instituciones privadas de calidad comparable. Vale la pena invertirle al sistema de universidades públicas del país.

Bibliografía

  1. Bonilla, E. y González, J. (2017). La Universidad Nacional ya no es Prioridad. Análisis de la evolución de sus finanzas (1867-2015). En: Restrepo Zea, Estela; Sánchez, Clara Helena; Silva, Gustavo (Directores Académicos). Universidad, Cultura y Estado, Tomo 2. Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.
  2. Mejía, J. (1994). La Educación Superior en Colombia. Revista de la Educación Superior, 23-4 (92), 69-124. Disponible en: http://publicaciones.anuies.mx/pdfs/revista/Revista92_S2A2ES.pdf
  3. Soto, D. (2005). Aproximación histórica a la Universidad Nacional. Revista Historia de la Educación Latinoamericana, 7, 101-138. Disponible en: http://www.urosario.edu.co/urosario_files/55/55095b36-9a84-41d4-b7c0-311d2df51b5f.pdf
  4. Universidad Nacional de Colombia. Estadísticas e indicadores de la Universidad Nacional. Revista de la Oficina Nacional de Planeación N° 19 (enero de 2014). Disponible en: http://www.onp.unal.edu.co/ADMON_ONP/ADJUNTOS/20141211_112012_2013%20Revista%20Indicadores%20y%20estadisticas%202014dic11.pdf
  5. Universidad Nacional de Colombia (2013). Presupuesto Definitivo Vigencia 2013. Gerencia Nacional Financiera y Administrativa. Disponible en: http://gerencia.unal.edu.co/fileadmin/docs/Presupuesto/informacion_financiera/Vigencia-2013/2.Presupuesto_Definitivo_Vigencia_2013.pdf

6. Universidad Nacional de Colombia (2018). Presupuesto Inicial Vigencia 2018. Gerencia Nacional Financiera y Administrativa. Disponible en: http://gerencia.unal.edu.co/fileadmin/docs/Presupuesto/informacion_financiera/Presupuesto_Inicial_Vigencia_2018.pdf

[1] Hay que mencionar aquí que durante la dictadura de Rojas Pinilla esta cantidad bajó a 0,8%, pero fue durante pocos años. En general, se mantuvo por encima de 1%.

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