Publicado el 31 Marzo, 2020

Incluso en la pobreza, hay desigualdad para las mujeres

En Colombia hay un 16% más de mujeres en situación de pobreza que de hombres; un reflejo de la discriminación, las pocas oportunidades laborales y la falta de tiempo disponible.


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Por: Laura Daniela Anzola Guerrero/@lauanzola (Instagram)

En Colombia la desigualdad se ve reflejada de muchas maneras. Una de ellas, por más irónica que suene, es la desigualdad dentro de la misma pobreza, que cobra vida al hablar de temas de género. La desventaja de las mujeres frente a los hombres en temas de pobreza es una tendencia que se presenta en varios países subdesarrollados alrededor del mundo. Pero ¿por qué ser mujer llevaría a una persona a ser más pobre?

Existe una gran discusión alrededor de la respuesta a esta pregunta. Aún así, después de confirmar con mis propios ojos dicha situación, pude identificar que existen tres motivos principales que llevan a que esto suceda: las pocas oportunidades laborales, la falta de tiempo y la discriminación. Esto lo pude constatar a partir de una visita al barrio Los Pinos, en el municipio de Soacha, con la ayuda de la organización Techo.

En dicha experiencia tuve la oportunidad de hablar con Nicol, una mujer de 21 años madre de cinco hijas y novia de Bayron, de 22 años. Ella me contaba que dejó el colegio a la altura de sexto grado y que hace un tiempo no trabaja: “Yo estaba trabajando pero me tocó salirme por los niños […] toda mi vida prácticamente he trabajado en restaurantes”.  Desde que nacieron sus últimas hijas y el hijo de su cuñado, Nicol decidió dejar que los hombres trajeran el sustento del hogar.

Según el DNP, el índice de feminización de la pobreza, que compara el porcentaje de mujeres pobres de 20 a 59 años frente al de los hombres en el mismo rango de edad, ha incrementado en los últimos años. En el 2017 había 116 mujeres pobres y 127 mujeres en pobreza extrema por cada 100 hombres en igual condición. Luego, en el 2018, 21,7% de los hogares de madres cabeza de familia, eran pobres multidimensionalmente, frente a un 18,5% de hogares de padres cabeza de familia en la misma condición. Esto quiere decir que los hombres salen más rápido de la pobreza que las mujeres.

El hecho de tener que dedicarse al cuidado del hogar impide que las mujeres dediquen su tiempo a actividades lucrativas. De hecho, la CEPAL ha demostrado a través de sus estudios que los hombres invierten mucho menos tiempo en actividades no remuneradas que las mujeres. Es más, cuando se habla del trabajo doméstico no remunerado, las madres jefas de hogar destinan 5,4 horas en promedio de su tiempo diario, mientras que los hombres jefes de hogar destinan apenas 1,6 horas a esta actividad. En pocas palabras, las mujeres dejan de recibir ingresos por más de un día y medio a la semana.

Ximena Peña, antigua profesora de economía de la Universidad de los Andes (Q.E.P.D.), adelantó una investigación alrededor de este tema. Entre sus hallazgos se puede ver que los hogares que no poseen una lavadora dedican 5,5 horas de trabajo semanales a lavar su ropa a mano. Sobraría decir que seguramente la mujer es la que más dedica tiempo a esta labor, y la cosa se agrava porque, según la investigación, 44% de los hogares colombianos no tienen lavadora. Para colmo de males, las mujeres que se dedican al trabajo doméstico son inactivas, es decir, no son consideradas trabajadoras por el DANE.

Lo anterior ya representa una desventaja para el género femenino cuando se trata de buscar herramientas para salir de la pobreza. Aparte de esto, hay quienes dicen por ahí “si no te gusta cómo son las cosas, cámbialas”, pero parece que para las mujeres esto no ha funcionado del todo pues, a pesar de sus esfuerzos, las barreras para entrar al mercado laboral siguen siendo altas. Nicol me contaba que, periódicamente, al barrio llegan jornadas de inscripción para talleres de aprendizaje proporcionados por el Sena. Como podrán imaginarse, se ha quedado con las ganas, pues el cuidado de los niños va primero que cualquiera de sus proyectos.

Para las mujeres económicamente activas la situación tampoco es buena. En el caso de América Latina, tienen niveles promedio de estudio superiores a los hombres y, aun así, sus tasas de desempleo son mayores. Esto, sin mencionar que la tasa de mujeres económicamente activas de hogares pobres vienen decreciendo y son muy inferiores a las de mujeres de hogares no pobres. Ximena Peña y su esposo Mauricio Santamaría (antiguo director del DNP) llegaron a la conclusión de que “la mujer es percibida como mucho más costosa en el ámbito laboral, por el hecho de tener que pagarle la licencia de maternidad, por ejemplo.”

Si la fisionomía de la mujer es una traba para entrar al mercado laboral, sus oportunidades se reducen dramáticamente. Hoy por hoy, se puede ver que “la discriminación ni siquiera es pura, sino que la percepción que se tiene del género femenino hace que el empleador de entrada le quite un poco de sueldo, intentando compensar los costos futuros generados por su contratación”, indicaron Peña y Santamaría. Cosa que no pasa con los hombres pues se sabe que no cargarán con un hijo dentro de ellos.

Ximena Peña, hizo un esfuerzo descomunal por alivianar esta situación para las mujeres, haciendo llegar lavadoras a los diferentes hogares en un intento de disminuir su tiempo “no productivo”. A pesar de esto, no basta sino que una de estas mujeres quede embarazada para ser nuevamente relegada a un círculo vicioso donde no hay tiempo, y por esto es discriminada, y luego tiene menos oportunidades de salir adelante.

De esta manera, es más que evidente que las diferencias entre las mujeres y los hombres van mucho más allá de la apariencia física. El solo hecho de nacer mujer, ya representa cierta desventaja para una persona que haga parte de un hogar pobre, por como la sociedad las percibe. Si esto es así, ¿habrá algún día igualdad de género? Es una cuestión bastante incierta pues, incluso en la pobreza, hay desigualdad para las mujeres.

Bibliografía:

https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/5918/S0400008_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y
https://www.cepal.org/mujer/noticias/noticias/5/27905/UMD47.pdf
https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/pobreza/2018/cp_pobreza_multidimensional_18.pdf
https://www.elespectador.com/noticias/economia/cuando-una-lavadora-transforma-sociedad-articulo-631323
https://pixabay.com/es/images/search/poverty/
https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-experimento-de-las-lavadoras-contra-la-desigualdad-articulo-705002
https://www.cepal.org/mujer/noticias/noticias/6/14716/separataesp.pdf
https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/condiciones_vida/pobreza/2018/bt_pobreza_multidimensional_18.pdf
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