Publicado el 7 Diciembre, 2020

La mujer detrás del tapabocas

El consumo de los cosméticos ha sido fuertemente golpeado por la pandemia. Las mujeres no tienen incentivos para maquillarse al estar tanto tiempo en casa y por usar constantemente el tapabocas. ¿Cuál ha sido el golpe en el consumo? ¿Existe alguna influencia del maquillaje en la autoestima de la mujer en tiempos de cuarentena? ¿Qué opina el feminismo?


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  • Escrito por: Laura González / IG: lau_agredo

Hay un gran impacto en varios sectores de la economía por causa de la pandemia del COVID-19, y el sector de los cosméticos no es una excepción. Según el Observatorio de Sistema de Moda de Raddar, Inexmoda y Sectorial en lo recorrido del 2020 tanto las ventas, como la producción de cosméticos, se han reducido en un 49%. Siendo así el más afectado dentro de la lista del Sistema de Moda, conformada por: textiles, confecciones, calzado, marroquinería y cosmética.

En el 2019 este sector estaba prediciendo un aumento considerable en las exportaciones, y también se esperaba que las multinacionales incrementaran sus inversiones en empresas de cosméticos sostenibles. Sin embargo, ante el choque de la economía, el presupuesto destinado para este rubro (el gasto en cosméticos) se ha redirigido hacia otros productos de cuidado personal.

Adicionalmente, las dinámicas del uso del maquillaje se han visto afectadas, el uso del labial ha disminuido en un 75% mientras que el uso de productos como sombras de ojos y rímel se han mantenido mucho más estables. ¿Por qué la diferencia en el consumo? Al no querer manchar el tapabocas con el brillo labial, las mujeres han preferido resaltar el maquillaje de ojos. Por lo cual dos productos que generalmente se complementaban el uno al otro se han convertido en sustitutos.

Por otro lado, las empresas han comenzado a tener en cuenta la disponibilidad presupuestal de los consumidores de maquillaje. Por esto, las marcas de alta gama han comenzado a hacer reinvenciones teniendo en cuenta que, ante la nueva normalidad y la caída de la economía, las prioridades de los consumidores se han redireccionado y estas empresas deben tener la capacidad de adaptarse a los nuevos cortes en gastos que, naturalmente, están haciendo las personas.

Un bien de mucha utilidad

Entendemos que el maquillaje no es un bien que se considere indispensable para el desarrollo natural de la vida. Sin embargo, hay una relación bastante profunda entre la mujer como individuo y el uso de maquillaje. Karen Alfonso, estudiante de último semestre de Psicología de la Universidad del Rosario, nos habla respecto al gran impacto que tiene el uso de maquillaje en la autoestima de la mujer.

“Para la mujer es muy importante el maquillaje, porque se ve a sí misma y le gusta lo que está viendo… y usar maquillaje claramente resalta esos aspectos físicos de los que se siente orgullosa y, sin duda alguna, eso fortalece de una manera grande la autoestima”, nos menciona Karen.  Entendemos la preocupación acerca del tema por el lado de los productores. Pero, reconocemos que existe un efecto colateral que ha golpeado la industria de cosméticos y este tiene directa relación con su principal consumidor, la mujer.

La pandemia ha golpeado a la mujer de muchas formas. Al aumento de la violencia intrafamiliar y la carga de trabajo doméstico, como si no fuera suficiente, ahora se suman esas inseguridades que han salido a la luz por no usar maquillaje. Además, existe una relación positiva entre una buena autoestima y la productividad laboral. La Universidad de Warwick hizo un estudio donde estableció que los empleados con mayor bienestar personal tenían una productividad en un 12% más alta que los que no.

Las empresas naturalmente deberían preocuparse por el bienestar, en este caso de las mujeres, enfocándose en sus sentimientos hacia ellas mismas. Y más si tenemos en cuenta que según las cifras del Ministerio de Trabajo, en Colombia hay 9,4 millones de mujeres son parte de la fuerza laboral. Es decir, una baja en la productividad de las mujeres influye de gran forma en la economía.

Y mientras muchos argumentarían que este argumento iría en contra de los pensamientos de las nuevas generaciones de mujeres, Laura Rodríguez y Laura López, internacionalistas y miembros del grupo de trabajo de Feministas en Construcción, nos muestran que incluso para las nuevas generaciones feministas existe una relación entre maquillaje y autoestima.

“El uso de maquillaje y cosméticos juega un papel en la autoestima de mujeres, no para verse linda para alguien, sino para uno elevar su imagen personal… El maquillaje nos hace sentir más cómodas en nuestra piel, resaltar todo lo que nos gusta… Como feministas somos partidarias de que, si no te gusta algo, cámbialo”. Estos son algunos de los comentarios que establecen que existe un estereotipo del feminismo, que relacionan a una mujer con algo que podrían llamar antiestético. Sin embargo, la vanidad o uso de maquillaje y el feminismo no son antónimos.

Pensar que una feminista luce de una manera en específico es ir en contra del feminismo, porque precisamente este (el feminismo) busca la libertad de elegir ese tipo de cosas para sentirse cómodas.

Detrás del tapabocas que nos ha llevado a usar la pandemia, existen muchas mujeres llenas de inseguridades y emociones a las que los sectores de la economía deberían dar respuesta. Es importante desviar la mirada a la industria de cosméticos y denotar que no solo están respondiendo a una demanda causada por la vanidad, sino que responde a una necesidad emocional que afecta directamente la productividad.

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