Publicado el 27 Febrero, 2019

La Revolución de la Energía, o de por qué podríamos estar viviendo los últimos años de la era del petróleo

En medio de una sociedad hambrienta de energía, ojo, porque en este artículo explicaremos por qué podríamos estar viendo los estertores de la era en que el petróleo manejaba los destinos del mundo.


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Durante el último siglo, y en particular durante los últimos 50 años, el petróleo ha sido de lejos el producto más importante en términos de la política y la economía mundiales. Los vaivenes de su precio, su producción y su distribución han erigido y derrumbado imperios, han impulsado guerras y conflictos y han servido para doblegar diplomáticamente aun a las mayores potencias. Al constituirse como fundamento de la matriz energética mundial, el Oro Negro se volvió el engranaje central de un voraz sistema económico y, como tal, pudo dirigir a su antojo, por medio siglo, los devenires de la política mundial.

Esto, sin embargo, está cambiando más rápido de lo que creeríamos. En este artículo te explicamos la importancia de los cambios tecnológicos de los últimos años y por qué podríamos estar viendo los estertores de la era en que el petróleo manejaba los destinos del mundo.

El Rey Petróleo

La nuestra es una sociedad hambrienta de energía. La necesitamos para mover nuestras máquinas, para transportar nuestros productos, para iluminar nuestras ciudades y para producir los bienes que usamos. Y en la actualidad, la gran mayoría de la energía que usamos proviene de los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural.

La particularidad del petróleo es su importancia en términos del sector transporte. Mientras que el gas y el carbón se usan principalmente para generar calor (e impulsar, por ejemplo, turbinas de vapor para generar electricidad), el petróleo es fundamental en los motores de vehículos, aviones, barcos e incluso trenes. No tenemos un auto comercial funcionando a carbón desde la quiebra de Doble Steam Motors a finales de los 1920’s, y el gas natural, aunque es una alternativa económica, jamás fue adoptado de manera masiva. En cambio, dos derivados petroleros (el ACPM/Diesel y la gasolina) se usan de manera casi universal para el transporte terrestre de carga y pasajeros, y otros tres (Kerosene, Avgas y Mogas) para el transporte aéreo. En otras palabras, quien controle el petróleo controlará el transporte. Y si lo desea, podrá literalmente bloquear(bueno, quizás varar sea una expresión más precisa) la economía de cualquier país.

Y esto no es una teoría. Sucedió, y para entender el porqué de la obsesión estadounidense con el petróleo, tenemos que hablar del trauma que significó el Embargo Árabe de 1973.

El Embargo Árabe (1973)

En 1973, en medio de la Guerra de Yom Kippur (en el marco del Conflicto Árabe-israelí), los Estados Unidos y varios países europeos tomaron una decisión que cambiaría la historia: apoyaron a Israel.

Como consecuencia, los países árabes (liderados por Arabia Saudita) decidieron restringir la producción petrolera y realizar un embargo a estos países. En términos militares no les sirvió de nada (igual perdieron la Guerra), pero en términos políticos descubrieron dos cosas: primero, que subir los precios del petróleo tenía la capacidad de bloquear de un momento a otro a los países más avanzados y poderosos del mundo; segundo, que el precio del petróleo subía muy rápidamente ante una restricción de la demanda.

Los resultados fueron dobles. Por una parte, de ahí en adelante Estados Unidos y Europa tuvieron que hacer la vista gorda ante las acciones de los diversos gobiernos árabes, en particular Arabia Saudita (y a esto le debemos gran parte del actual radicalismo en sectores fanáticos del islam). Y segundo, el mundo tuvo que acostumbrarse a un incremento dramático en los precios del petróleo:ajustando a inflación, durante los años previos al Embargo los precios rondaban los $20-$25 por barril; el precio se duplicaría mientras este duró y seguiría aumentando (producto de recortes en la producción) hasta alcanzar su pico en el equivalente a $111 por barril. Esto ocurrió en 1980.


Fuente: Amadeo, K. (2019). OPEC Oil Embargo, Its Causes, and the Effects of the Crisis. The Balance, 20 de enero de 2019.

Las consecuencias de este fenómeno fueron dramáticas. Las industrias aeronáutica y automotriz cambiaron para siempre, enfocándose en eficiencia y rentabilidad en vez de diseño, estilo o comodidad. La economía mundial se saturó de dinero, generando un periodo de bajas tasas de interés que llevaría en 1982 a la Crisis de la Deuda en América Latina. Europa y Canadá le apostaron al uranio, y comenzaron a construir más y más centrales nucleares para reducir su dependencia energética del petróleo. Y Estados Unidos decidió que sus reservas eran demasiado importantes para gastarlas y prohibió la exportación de petróleo en 1975. En la eventualidad de otra crisis, buscaban con ello protegerse.

Fue así como el petróleo se volvió rey, eje de la política diplomática de las principales potencias. En 1990, cuando Irak invadió Kuwait, la respuesta de la comunidad internacional (dirigida por el Gobierno Bush en Estados Unidos) fue rápida y decisiva, no tanto porque Kuwait fuese importante sino más bien porque permitir esto podría generar distorsiones en el mercado petrolero.La Guerra del Golfo es el mejor ejemplo de la importancia del petróleo en la política internacional.

Pero esto está cambiando, si no es que ha cambiado ya, debido a tres grandes transiciones tecnológicas que estamos presenciando: la extracción de crudo (y gas) de esquisto, mejor conocida como Fracking; la revolución de la movilidad eléctrica, y la reducción en los precios de las energías renovables, en particular la eólica y la fotovoltaica. Comencemos por este último caso:

Energía eólica y energía solar fotovoltaica

Por muchos años, los altos precios de las turbinas eólicas y paneles fotovoltaicos limitaron su crecimiento. Mejoras recientes en la manufactura, mayores economías de escala y el desarrollo de nuevas tecnologías de fabricación han cambiado esto, llevando al desplome del precio de las turbinas y los paneles: apenas entre 2017 y 2019 el precio de las primeras se redujo a la mitad y el de los segundos a una cuarta parte.

En varias regiones del mundo que son particularmente ventosas o soleadas, estas fuentes de energía ya son las más baratas.Y esto significa que, desde un punto de vista puramente económico, han comenzado a convertirse en una alternativa más y más viable frente a los sistemas actuales de generación, desplazando plantas a carbón, gas natural y diesel.


Fuente: Diamandis, P. “Solar Energy Revolution: A Massive Opportunity”. Forbes, 2 de septiembre de 2014.
 

Por sí mismo, esto ya representa una alternativa importante a las tecnologías tradicionales. Pero como no sopla viento siempre, ni brilla el sol de noche, estas fuentes de energía requieren de algún sistema de almacenamiento si se desea que sean viables a gran escala. Y aquí es donde entran los vehículos eléctricos.

La revolución de la movilidad eléctrica

Hablamos de movilidad eléctrica, pero en verdad los avances actuales en la tecnología de carros eléctricos se reducen principalmente a una cosa: las baterías.

Dos décadas atrás, poner una batería en un vehículo y echarlo a andar 300 kilómetros sin recargas era poco más que una utopía. Pero con la llegada de los celulares y la subsecuente carrera tecnológica por conseguir baterías mejores, más livianas, más seguras y más potentes, se desarrolló una de las invenciones más importantes de nuestro siglo: la batería de iones de litio.

Liviana, eficaz y duradera, esta batería permitió por primera vez pensar en un vehículo eléctrico autónomo, y llevó a la aparición de los dos modelos que comenzaron la actual revolución: el Tesla Roadster y el Nissan Leaf (aunque en este momento ya existían diversos modelos híbridos, en particular el Toyota Prius). Al igual que los paneles solares, las baterías han mostrado una reducción continua en su precio a lo largo de los últimos años, abaratando así mismo los vehículos eléctricos y permitiendo que más personas puedan acceder a ellos.


Fuente: Evergen. Solar and Batteries: 5 reasons why you shouldn’t wait to buy.S.F.

Y huelga decir que si hay más vehículos eléctricos, las calles requerirán menos petróleo:los estimados indican que un carro eléctrico reduce la demanda en unos 15 barriles de petróleo por año.

Pero el principal impacto de una flota eléctrica es otro: su capacidad de recargar en cualquier momento del día. Implementando lo que se conoce como una Red Eléctrica Inteligente (Smart Grid), los usuarios de vehículos eléctricos podrán cargar su carro a las horas a las que las plantas solares o eólicas están produciendo a mayor capacidad, aprovechando los bajos costos y permitiendo la expansión de estos sistemas de generación.

Fracking

Sí, todos sabemos que el Fracking puede tener serias consecuencias ambientales, en particular si se realiza en territorios cuya geología no se conoce con la profundidad necesaria. Pero bueno o malo, lo cierto es que lleva ya casi una década funcionando en Estados Unidos y en este tiempo ha cambiado de manera fundamental la relación de este país con el mercado petrolero.

En esencia, la gran revolución del Fracking es que gracias a él los Estados Unidos ya no necesita importar petróleo (y al paso que vamos en poco tiempo serán exportadores). Fue por ello que el entonces presidente Barack Obama tomó en 2015 la histórica decisión de autorizar las exportaciones de crudo, luego de que la producción petrolera estadounidense pasara de 4 millones de barriles diarios a más de 10 y el país se convirtiera en el principal productor mundial.

Fuente: US Energy Information Administration. U.S. monthly crude oil production exceeds 10 million barrels per day, highest since 1970. 1 de febrero de 2018.

Fue el incremento en la producción petrolera causado por esta tecnología el que llevó a la sobreproducción de crudo en el año 2013, precipitando los precios a menos de 30 dólares por barril. Se calcula que bastó con un exceso de producción de 2 millones de barriles diarios (de un total mundial de 101 mbd) para causar este fenómeno. En la actualidad, la crisis venezolana y los recortes de producción de Arabia Saudita han permitido un repunte de los precios, pero esta situación podría no durar mucho.

Conclusiones: ¿Estamos presenciando el fin de la era del petróleo?

Por supuesto, el petróleo seguirá siendo importante, y los productores seguirán existiendo. No pretendemos decir aquí que la economía mundial dejará de usar combustibles fósiles en poco tiempo.

Pero en términos geopolíticos,el petróleo está perdiendo influencia rápidamente. Estados Unidos ya es capaz de suplir sus necesidades, y estudios indican que las reservas de crudo de esquisto son abundantes, lo que significa que muchos países podrían acceder a ellas… si están dispuestos a pagar los costos ambientales, claro. Pero el punto aquí no es que extraigan o no el petróleo, es que tienen la posibilidad de hacerlo,y por esta razón ya no temen a las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Por décadas se habló del pico petrolero: el momento en el que comenzaríamos a quedarnos sin petróleo para extraer. En la actualidad, está cada vez más claro que este pico no vendrá de la oferta (que se incrementó mucho con el Fracking), sino de la demanda… y posiblemente tendrá algo que ver con los vehículos eléctricos.

¿Recuerdan cuánto bastó en el 2013-2014 para desplomar los precios? Apenas dos millones de barriles producidos en exceso. Si la demanda de crudo se reduce en una cantidad equivalente, el resultado será posiblemente el mismo. La pregunta, entonces, es: ¿cuántos vehículos eléctricos necesitamos en las calles para reducir el consumo en 2 millones de barriles diarios?

A 15 barriles anuales ahorrados por vehículo la respuesta es unos 50 millones… y ya hay 5.4 millones rodando en las calles del mundo:

Fuente: Irle, R. “Global Plug-in Sales for the 1st Half of 2018”. EV Volumes, S.F.

Asumiendo que se mantenga la tendencia, este número podría alcanzarse tan pronto como 2023, impulsando una nueva reducción en los precios del petróleo y disminuyendo aún más la dependencia del crudo en diversos países. Varios estudios indican que el pico de la demanda de crudo ocurrirá casi con seguridad antes de 2030. Ya no será el petróleo, sino materiales usados en la tecnología y las baterías, como el litio, los que manejen los hilos de la geopolítica mundial.

Y el litio en particular debería importarnos, porque más del 80% de las reservas conocidas están en América del Sur.Pero esa es otra historia.

Bibliografía:

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