Publicado el 26 Noviembre, 2020

Recibiendo a machete a los héroes

Lo último que pensó Silvia, después de querer prestar su servicio al graduarse de medicina, fue ser recibida con un machete cuando llegó a su hogar.


Síguenos en: | | |


Por: Santiago Garcés / @santiagogarces2310 (Instagram) /
@s.garcesma (Twitter)

En esta época de pandemia, parece que los verdaderos héroes, los que sacan la cara por el país, son los médicos. Silvia Prada se graduó de medicina antes de tiempo por decisión del Gobierno para así hacer el rural y servir al país. Aquí es donde empieza una historia que pasa desapercibida para muchos.

Silvia tuvo que hacer su rural en un pequeño pueblo llamado Cicuco, ubicado en el departamento de Bolívar, departamento que busca mejorar el sistema de asistencia médica según su plan de gobierno debido a que el capital humano presente allí, no es lo suficientemente alto como el de las ciudades principales en Colombia, por lo que la tecnología aparte de limitada, no se sabe usar de una forma eficiente.

Al llegar a Cicuco, las expectativas de Silvia eran altas, y aún más altas esas ganas de aplicar los conocimientos que durante años de estudio adquirió. A tan solo dos semanas de haber llegado, se presentó el primer caso de coronavirus en el municipio y Silvia, junto con su equipo, tenían designada la tarea de realizar el nexo epidemiológico e identificar las personas para ir a hacerles las pruebas. Después de haber confirmado la prueba por teléfono, Silvia y sus compañeros se dispusieron a atender el primer posible caso.

El recibimiento en una oportunidad no fue otro que machete en mano y actitud desafiante al ver su traje de médico. Lo impactante de esto es que no se trata de un caso aislado, esto lo están viviendo muchos médicos en su rural y en su trabajo, persecución y amenazas por cumplir su labor.

Muchos factores se pueden tener en cuenta a la hora de estudiar los casos de discriminación hacia los médicos, pero hay uno especialmente relevante en esta historia y es la desinformación que causan algunos medios dispersores de fake news.

Con respecto a este factor, Silvia narraba que uno de los comentarios comunes por parte de las personas que la discriminaban a ella y a sus compañeros, era el de culpar al sector salud de propagar el virus, llegando a conclusiones que parecían haber salido de una  conspiración. Este factor  le costó la vida a un paciente que presentaba dificultad respiratoria cuando contactaron al hospital. Silvia llegó al lugar con su equipo. Al hacer el diagnóstico se encontró con que el hombre presentaba un infarto, por lo que si no actuaban rápidamente, las consecuencias iban a ser mortales. Sin embargo, para intentar salvar esta vida hubo barreras, pues los familiares del paciente no abrían los ojos por causa de sus erróneos pensamientos y, cuando los abrieron, lo hicieron con una nueva amenaza hacia Silvia: “si esta persona muere y es su culpa, la demandamos”. Al llegar al hospital, 10 minutos después, el paciente murió. Después de esto, Silvia renunció.

Esto, no es un caso en particular. Así como ella, hubo 117 estudiantes en la Universidad del Rosario y 1100 a nivel nacional. Estos no solo han sufrido consecuencias de la discriminación, sino que también perdieron la oportunidad de desarrollar su capital humano en el último semestre de Universidad y muchos han quedado sin trabajo. Esto se debió a que hubo una sobre oferta de médicos por la mala gestión del Gobierno y las Universidades al tomar esta decisión (de grado anticipado) sin medir las consecuencias y sin haber hecho un estudio económico previo.

La idea de graduar a los estudiantes antes nació en la Universidad del Rosario donde estudiantes, directivos y profesores plantearon el graduar a los estudiantes de último semestre ante la coyuntura actual. Sin embargo, el problema de sobre oferta ocurrió cuando muchas universidades más adoptaron la misma medida. Alrededor de 40 personas, de las 117 graduadas por la  Universidad del Rosario, ahora están sin empleo, dato proporcionado por uno de los estudiantes promotores de esta idea, que para la publicación no quiso dar su nombre. De lo anterior, no solo nos quedamos con un aproximado de 30% de estudiantes graduados, desempleados de una de las mejores universidades del país, sino también con unas condiciones precarias para los que están sirviendo, como Silvia.

De nuevo, una heroína fue rechazada, en un pueblo que la necesitaba, un pueblo que ha vivido en condiciones desfavorables por la pandemia. Lastimosamente se llegó a estas instancias por culpa de los estereotipos y miedos internos de unos pocos ciudadanos, pero que aún están presentes alrededor el país. Se promete por parte del Estado protección y acompañamiento a estos estudiantes que voluntariamente se ofrecieron para servir, pero esto claramente no se está cumpliendo. El machete en esta historia tiene dos naturalezas, una física, por parte de los ciudadanos y una que va más allá, por parte del Estado. El machete en esta historia representa el total desprecio por los héroes actuales del país que a diario sacrifican su vida por este.

Comparte este artículo

comments icon 1 comment
bookmark icon

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *